DESDE EL TERREMOTO SU VIDA NO ES IGUAL

Se niega a dejar su patrimonio tras el sismo en el Multifamiliar de Tlalpan

Angélica se fue a vivir a Ecatepec, pero su vida continua en la Ciudad de México

(Foto: Archivo El Gráfico)

Al día 19/09/2018 10:20 Édgar Córdova Actualizada 10:22
 

Como doña Angélica, decenas de adultos mayores, hombres y mujeres, prepararon todo para esperar su vejez en los Multifamiliares Tlalpan. Eligieron ese lugar para vivir y adquirieron un departamento. Para lo que no estaban listos era para enfrentar un sismo destructor de 7.1 grados que los echaría a la calle.

Durante años esta mujer se sintió segura bajo su techo, construido por el gobierno en 1957, pero que adquirió a finales de los ochentas a través de un crédito, tras rentarlo durante algunos años al ISSSTE.

Entre esas paredes vivió el sismo de 1985, uno de los más letales que ha sufrido la Ciudad de México y que dejó más de 3 mil muertos; la resistencia que mostró la estructura incrementó la confianza de la mujer, que en ese entonces vio cómo se desmoronaron decenas de edificios ante la fuerza de la naturaleza.

Treinta y dos años después, otro sismo puso a prueba la construcción que esta vez no resistió. Sus paredes se fracturaron, no colapsó, pero fue severamente dañado, lo suficiente para que sus moradores fueran obligados a abandonarlo.

NO ES IGUAL

A diferencia de algunos vecinos, a doña Angélica le quedaba un techo para vivir, pero a casi dos horas de distancia de donde había decidido hacer su vida. Hace unos años, la convencieron para comprar una casa que aún está pagando con su pensión en el fraccionamiento Las Américas, Ecatepec.

Desde el Estado de México viaja todos los días y pasa las tardes afuera del “multi”, como dicen los vecinos. Ahí, en un remolque que les facilitaron, con otros vecinos ordenan el correo que llega, planean acciones y esperan una respuesta positiva de las autoridades. Además, entre sus vecinos de Ecatepec se siente extraña porque su vida estaba en el Multifamiliar.

También su sobrina, que vivía en otro departamento en el “Multi” con sus dos hijos, y su hija quien vivía en el edificio de Tlalpan 550 fueron damnificadas.

A un año de distancia, para doña Angélica pesa más la tristeza que el enojo, sólo espera que el trabajo de reforzamiento se haga bien y el edificio resista lo que le queda de vida.

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