día del payaso

Payasos mexiquenses se reúnen en la Catedral de San José, para festejar su día

día del payaso catedral de san josé estado de méxico
Desde las 8:30 de la mañana, Frijolito y alrededor de 60 de sus compañeros se dieron cita en la Catedral de San José para agradecer a Dios
Ximena García
10/12/2019 - 18:02

Hacer reír es cosa seria, pues debe hacerse comprometido con el humor blanco que provoca la risa de un niño, así lo reconoce Pedro, quien después de tres horas de maquillaje y preparación deja atrás su vida, sus problemas y le da “cuerda” a Frijolito Show, un payaso que desde hace 28 años se alimenta de carcajadas y aplausos.

Pero este martes no se preparó para una fiesta de cumpleaños, o para contar chistes mientras las familias portalean como si fuera domingo, sino para celebrar que los días llenos de pelucas, colores brillantes, globos y narices rojas siguen pese a que todos los años la tecnología les roba cámara o les dificulta el trabajo.

Desde las 8:30 de la mañana, Frijolito y alrededor de 60 de sus compañeros se dieron cita en la Catedral de San José para agradecer a Dios que pueden, como cada 10 de diciembre, celebrar un Día del Payaso más.

“Tengo 28 años de payaso, divirtiendo a la gente de Toluca. Lo que más me gusta es que, después de que te maquillas y te pones la nariz, la gente te recibe con un aplauso. Cuando yo era niño, veía a los payasos en el circo y me llamaban la atención, entonces un día me metí por debajo de la carpa y me terminé de enamorar de ellos”.

Recordó que la primera nariz que portó estaba hecha de cascarón de huevo, pues en ese momento no tenía para comprar una de 400 pesos,sin embargo hoy, es el oficio, el de payaso, el que le permite llevar pan a su mesa.

Durante la misa, el padre Jorge Rosas los exhortó a seguir brindando alegrías, ya que, lamentó, no todos viven en un hogar feliz, pero los payasos “a través del don que Dios les dio, regalan paz a los corazones acongojados”, y por ello los bañó con agua bendita.

Después de la ceremonia religiosa, los fabricantes de risas dejaron la solemnidad  atrás y salieron a las calles de Toluca para esparcir su emoción con dulces, globos y sus mejores rutinas, portando orgullosos la nariz roja característica.

 

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