MEXICANOS EXCEPCIONALES

Jóvenes esgrimistas forjan atletas en el Canal Nacional de Coyoacán

Jóvenes esgrimistas forjan atletas en el Canal Nacional de Coyoacán

(Foto: Javier Ramírez, El Gráfico)

Al día 19/11/2021 14:35 Carlos Rivas y Javier Ramírez Actualizada 14:35
 

CIUDAD DE MÉXICO.- Natación, tenis, esgrima, ganas de ser el orgullo de México. Hay cosas que tarde o temprano unen a las personas, al parecer para siempre, y las regresan al camino, y a Daniel le tocó comprobarlo hace cuatro años.

En ese entonces, con un gran pesar, comenzó a deshacerse de su equipo, vendiendo a otros esgrimistas su chaquetín, gola, guantes, toda esa armadura de guerrero que tanto trabajo le costó juntar, pero que por igual le costaba mantener. Necesitaba hacer otra cosa que fuera más redituable económicamente. Los floretes iban a ser para Marisol.

Iban, porque en la historia de Daniel Urbán, de 26 años, hay varias cosas que nunca fueron. Esgrimista de mucha carrera, reconocido en México, Sudamérica y Europa, recuerda el inicio de todo como quien tiene fresca una película que vio ayer:

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Todo comenzó en una tarde, nunca lo olvidaré, cuando mi hermano mayor Alejandro y yo acompañamos a papá y mamá a un partido de tenis. Ellos siempre han sido muy deportistas y eso lo heredamos, los observábamos cómo se debatían entre ellos con su poderosa raqueta, tirando con fuerza la pelota, y de repente un sonido interrumpió todo y marcó el inicio del futuro: un choque de metales, tras el cual corrimos... la escena, dos hombres enmascarados luchando con espadas, siempre la tendré conmigo.

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Después de aquel primer descubrimiento, en la época en la que tenía 10, sus padres decidieron que si eso era lo que quería, necesitaba educarse en clases. De paso, sintieron dentro de sus corazones que eso evitaría un tratamiento recetado a su hijo por los médicos, tras ser diagnosticado con déficit de atención e hiperactividad (o también llamado TDAH). 

“Desde antes ya me ejercitaba, los médicos me ordenaron que debía tomar medicamentos, pero mi madre, en vez de eso, optó por inscribirme a clases de cocina y natación”. En lo primero no encontró pasión alguna. En lo segundo, obtuvo potencia en su musculatura, impulso en los brazos, precisión en su fuerza corporal.

Aún no imaginaba que con eso ganaría medallas, en cambio, había estos sentimientos: “no me querían aceptar”, “para sorpresa estaba gordo”, “no te queremos”.

Lloró, antes de entrar. Y cuando entró, lloró aún más, por los golpes que se llevaba y lo único que se le ocurrió para enfrentar el bullying fue ponerse triple chamarra para soportar los impactos. Y funcionó.

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Le gusta recordarlo así: en vez de derrumbarme, me dio fuerzas para entrenar con más ahínco, y después de tres arduos meses, me eligieron para mi primer competencia nacional, porque en el esgrima no existen torneos regionales, solo nacionales y mundiales, y para mi sorpresa obtuve el tercer lugar.

El tercer lugar, repite, y los ojos se le humedecen y no evita el llanto. En este momento, Daniel voltea hacia arriba para recordar ese gesto que le hizo a su mamá ese día que nunca se le borrará: “Recuerdo voltear a las gradas y decirle a mi mamá ‘creo que gané medalla’”.

Los años pasaron con torneos y triunfos acumulados en América y Europa, consagrándose como subcampeón en Panamericanos y participando en Centroamericanos.

El representar a nuestro país y observar el miedo en los ojos de sus oponentes, “porque saben de lo que eres capaz”, es algo que le enorgullece sentir. Ojalá los deportistas vivieran del orgullo, pero no. El dinero termina siendo un problema, sobretodo en una disciplina considerada de élite y cuyo equipamiento se valúa en miles de pesos.

Cuando comenzó la venta de su equipo, apareció ella: Marisol. Arquitecta egresada de la UAM Xochimilco, poliatleta, conocedora del karate y tenis, su nombre es sinónimo de esgrima. Cuando habla, hay elegancia, hay ciencia, está eso que dice Daniel que la convirtió en la heroína de su historia, en el amor de su vida y la mamá de su retoño de 7 meses.

Su agudeza la ha convertido en la número uno de Coyoacán y la ha llevado a competir en copas mundiales y nacionales en la Ciudad de México, Zacatecas y Cancún. En todos lados, no olvida a sus mentores: Roberto Carpizo, Luis Chaires (que en paz descanse) y José Antonio Cisneros.

Una espadachina, floretista como Daniel, que nació para esto. “Ella me regresó el sueño que tenía de competir en los Juegos Olímpicos”, confiesa conmovido este guerrero.

Fue Marisol quien tuvo la idea de que ambos dieran clases en un parque de Coyoacán, y así cambiar la visión elitista que la sociedad tiene del esgrima, transmitiendo eso a los niños, jóvenes y adultos a los que enseña. Además, los ayuda a encontrar financiamiento para que puedan desarrollarse como atletas de competición de alto rendimiento.

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(Fotos: Javier Ramírez, El Gráfico)

La idea de ella de otorgarles inspiración e independencia a sus aprendices es porque al final de todo, solo juntos pueden lograr que el esgrima obtenga el lugar y apoyo que se merece en México.

En un país donde el abandono a los deportistas es un asunto más que documentado, Daniel también llora por aquellas cosas que afortunadamente nunca fueron y que sin pensar lo empujaron a él y a Marisol a la batalla más importante de sus vidas; la terapia que nunca tomó, los floretes que nunca vendió.

EL DATO

Marisol y Daniel te esperan todos los domingos de 10:30 am a 12:00 pm, en Canal Nacional de la colonia Campestre Churubusco, Coyoacán.

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