Vivían al lado del edificio Chihuahua

El día después de la masacre estudiantil de 1968, en Tlatelolco

Su casa se convirtió en el refugio de 15 jóvenes que lograron huir de las balas

Al día 02/10/2018 09:48 Redacción Actualizada 09:48
 

Por P. Miranda / A. Rivera

Todos los días, Rosa Guillén recorre los parques de la tercera sección de Tlatelolco alimentado a las palomas.

Rosa tenía 16 años cuando se desató el movimiento estudiantil del 2 de octubre de 1968, trabajaba como secretaria en la delegación Cuauhtémoc y nunca se interesó por los mítines estudiantiles. 

Ella y su familia vivían a un costado del Chihuahua. 

Ese día, Rosa llegó a su casa temprano. Como no había luz, buscó un radio de pilas para no oír el ruido de afuera. 

De pronto, se empezaron a escuchar balazos. Su padre llegó entrada de la noche a casa, porque no lo dejaban ingresar. Enseguida, se escucharon golpes en la puerta: eran jóvenes pidiendo auxilio. 

El departamento se convirtió en el refugio de 15 estudiantes que pasaron ahí la noche. En la mañana, cuando Rosa despertó, los jóvenes se habían ido. 

“Salí con mi familia y al atravesar la plaza ya estaba todo limpio, no había zapatos o ropa, nada de lo que mi papá nos había contado. Pero el ambiente era pesado, había el silencio incómodo que aún pesa en Tlatelolco”, afirma.

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