SOLO QUEDA EL RECUERDO

Chelerías ilegales y Covid se encargaron de apagar la vida nocturna en Cuernavaca

Chelerías ilegales y Covid se encargaron de apagar la vida nocturna en Cuernavaca

(Foto: Especial)

Al día 01/08/2022 22:01 Xavier Omaña Actualizada 22:01
 

CUERNAVACA, MORELOS.- Hace más de 30 años, la Ciudad de la Eterna Primavera se caracterizaba por ser el sitio predilecto para la vida nocturna. 

Discotecas como Kaova, Taizz, Barba Azul o Mamá Carlota, por mencionar las más famosas, tenían entre sus clientes a Luis Miguel, Juan Gabriel, Timbiriche, entre otros, que incluso ofrecían presentaciones.

Ahora todo es un recuerdo, ya que la pandemia, la inseguridad y la proliferación de las llamadas “chelerías” se “han llevado al baile” estos lugares de esparcimiento.

La moda de la discotecas en Cuernavaca surgió en los años 70. Humberto Arriaga Cardoza, presidente de la Asociación de Discotecas y Centros de Espectáculos (Adice), aseguró que esos centros nocturnos promovieron la economía de Morelos durante décadas.

Sin embargo, están cerca de la extinción, pues ya solo existe la discoteca “Kaova”, que solo capta clientes de entre 35 a 40 años.

En su mejor época, estos establecimientos eran 12 que recibían visitantes hasta de otros estados como Puebla, Guerrero y, principalmente, de la Ciudad de México. 

Humberto Arriaga estima que fue desde el 2010 cuando las ventas comenzaron a bajar, principalmente por la violencia e inseguridad que poco a poco fue escalando en la entidad y el país.

Y hoy en día las cosas no tienen para cuándo mejorar. “Falta la parte de valores familiares, la cultura y divertirse sanamente. Hoy los chavos se divierten al extremo; pareciera que cada vez necesitan más”, dijo.

El empresario cree que las discotecas se van a extinguir, pues durante la última década han proliferado los bares o “chelerías” por toda la capital, algunas de ellas instaladas en las cocheras de los domicilios con el amparo de las autoridades. 

“En este momento no hay condiciones para que las discotecas tradicionales como tal, que ya no son necesariamente antros, puedan abrir. Se han cerrado 11 lugares, sigue uno abierto e, insisto, hay lugares que podrían abrir; sin embargo se mantiene cerrados todavía”, comentó. 

Pero no solo la vida nocturna en esos sitios ha casi desaparecido, sino en muchos otros más. Fausto Miranda Montero, presidente de la asociación civil “Pro Centro Histórico de Cuernavaca”, aseguró que en los últimos dos años la actividad comercial y de servicios cayó drásticamente. 

Después de las ocho o nueve de la noche, Cuernavaca se convierte en una ciudad “fantasma”, pues las familias ya no salen cuando se oscurece y los únicos lugares abiertos son algunos puestos ambulantes de comida y los bares, así como las “chelerías”, en donde los ataques armados son más comunes.

“En el centro histórico la vida nocturna ha desaparecido. Te puedo decir que en el Zócalo, de lunes a jueves, a partir de las siete de la noche se termina la actividad económica, las visitas y los recorridos de las familias, mientras que los fines de semana, yo creo que como a las ocho de la noche”, mencionó.

Las causas: falta de seguridad y de promoción turística, pues todavía antes de la pandemia existían actividades culturales que se ofrecían al publico para que al terminar pudieran visitar algún restaurante o cafetería, por lo que se necesita reactivar esas acciones. 

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