Con materiales reciclados y agua de lluvia

Crean centro cultural totalmente sustentable en Morelos

José Pedro López Elías tenía siete años cuando decidió aprovechar un espacio en el negocio su padre para apilar sus revistas y cobrar 20 centavos por lectura

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(Foto: Archivo El Gráfico)

Al día 05/08/2019 22:05 Justino Miranda Actualizada 22:05
 

TEPOZTLÁN.— Diariamente las portadas de revistas como “Memín Pinguín”, “La Familia Burrón”, “Tarzán” y “Kalimán” atrapaban las miradas de los niños que acompañaban a sus madres al mercado de Sinaloa. 

José Pedro López Elías tenía entre seis y siete años cuando decidió aprovechar un espacio en el negocio de sombreros de su padre para apilar sus revistas y cobrar 20 centavos por lectura, pues muchas de las mamás dejaban a sus hijos en ese sitio mientras realizaban sus compras.

Sin embargo, recuerda que la situación económica de su familia no era muy buena; cuando tenía que leer pedía los textos en las bibliotecas y fue hasta los 17 años que tuvo su primer libro: uno de física que uno de sus compañeros le regaló.

Su relación con la lectura creció a medida que avanzaba en sus carreras de abogado y economista. Cuando comenzó a ganar dinero, compró libros hasta juntar más de 35 mil ejemplares de todas las disciplinas. Primero los alojó en la sala, luego les dedicó un espacio, pero el acervo aumentó, y cuando se dio cuenta tenía su casa llena de libros. 

Pensó en conseguir una biblioteca para uso personal, ordenar y clasificar los textos; sin embargo, fue su hija Fátima quien le hizo una recomendación que cambió sus planes. 

“Papá, si vas a hacer una biblioteca, un sitio, un espacio, por qué no lo haces de carácter sustentable”, sugirió y así surgió la idea de construir la biblioteca 100% sustentable en Tepoztlán: el Centro Cultural “Pedro López Elías” —inaugurado en 2014—, que cuenta con 55 mil ejemplares al servicio del público.

Amigable. José Pedro comenzó a estudiar los temas relacionados con la sustentabilidad y vio que podría usar materiales reciclados, energías renovables y darle uso al agua de lluvia.

Fue así como el Centro Cultural ahora utiliza un sistema de aire acondicionado y de calefacción que no tiene ningún otro país y, de manera integral, es un modelo único, unido con una serie de partes. 

La biblioteca es como si fuera un edificio inteligente; ningún espacio tiene apagadores, pues todo funciona con un sistema de sensores de movimiento, las lámparas tienen iluminación LED para el ahorro de energía, la cual proviene de 42 paneles solares.

Las columnas están revestidas de cantera natural. Los pisos son de piedra del cerro del Tepozteco y la forma de acomodamiento la hicieron los trabajadores con su creatividad sin usar cemento. 

“Además de ser de piedra del Tepozteco está ordenado de tal manera que toda el agua que cae en el edificio se puede recolectar, entonces tenemos un mecanismo de recolección de agua de lluvia en una cisterna”.

A la cisterna le caben 650 mil litros de agua —alrededor de 65 pipas de agua— y con eso abastecen el edificio, porque en esa zona en Tepoztlán no hay un sistema de agua potable.

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