Con una concesión vencida

Acusan a Antorcha Campesina de perforar pozo y apropiarse del agua en Chimalhuacán

Con una inversión de 23 millones de pesos, la Alcaldía encabezada por el antorchista, Jesús Tolentino Román Bojórquez, inició en agosto pasado la perforación del pozo de agua potable “San Pablo–Xochitenco”

Acusan a Antorcha Campesina de perforar pozo y apropiarse del agua en Chimalhuacán
Archivo: El Gráfico
Al día 09/11/2019 12:35 Ignacio Ramírez Actualizada 13:14
 

CHIMALHUACÁN.– A través de su organismo operador de agua (ODAPAS) el Gobierno municipal perfora un pozo en el Barrio San Pablo con una concesión de Conagua vencida en 2005, además, ha obstruido las solicitudes de información del proyecto.

Con una inversión de 23 millones de pesos, la Alcaldía encabezada por el antorchista, Jesús Tolentino Román Bojórquez, inició en agosto pasado la perforación del pozo de agua potable “San Pablo–Xochitenco” en la Cerrada Margaritas casi esquina con Xocuilco.

Tras el anuncio, habitantes e integrantes de colectivos en defensa del agua pidieron conocer los detalles de la obra, sin embargo, la respuesta fue que la solicitud debía dirigirse al ODAPAS, y ésta, a su vez, canalizó con la Dirección de Obras Públicas, que depende del mismo municipio , un círculo en el que ninguna dependencia ha dado respuestas satisfactorias.

En cambio, se distribuyeron panfletos -con el logo del Proyecto Nuevo Chimalhuacán, como se hace llamar el conglomerado Antorchista, en los que aseguran contar con un permiso de la dependencia federal.

Para las organizaciones de defensa del agua, que se perfore una nueva fuente a una profundidad mayor que la del pozo comunitario “El Naranjo” y a menos de 500 metros de éste, busca secarlo y con ello, obtener ingresos económicos.

ATRINCHERADOS. Tras los cuestionamientos, los Antorchistas montaron un campamento de defensa en el lugar de la obra. Con el pretexto de defender “intereses oscuros” de rivales políticos, también han sido enviadas patrullas de la policía municipal a hacer base en la zona.

“El lugar está sitiado día y noche por policías, antorchistas y hasta servidores públicos que literalmente viven ahí, no permiten a extraños acercarse”, aseguró un inconforme.

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