El trabajo infantil no sólo ocurre en las calles o en los centros laborales, también puede permanecer oculto dentro de los hogares, donde niñas, niños y adolescentes realizan jornadas excesivas de labores domésticas, sin remuneración y en condiciones que ponen en riesgo su salud.
Así lo revelan los resultados de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025, que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer como parte de su levantamiento trienal.
En México, 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes realizaban trabajo infantil en 2025. De ese total, 1.9 millones efectuaban quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas y sin recibir pago.
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“No es que las niñas, niños y adolescentes no puedan realizar actividades domésticas, sino que, dependiendo su edad, hay un número de horas que pueden destinar a esas actividades sin que les impida seguir con su educación”, explicó Mauricio Rodríguez, titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi.
El funcionario señaló que también se evalúa si los menores están expuestos a sustancias peligrosas, como vapores de cloro, químicos o solventes industriales utilizados en algunas tareas de limpieza, así como si manejan herramientas peligrosas o cargan objetos pesados.
Estas condiciones forman parte de los factores que permiten identificar cuándo las labores domésticas dejan de ser actividades acordes con la edad de los menores y se convierten en situaciones de riesgo.
Los 1.9 millones de niñas, niños y adolescentes que realizaron quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas equivalen a 6.8% de la población mexicana de entre cinco y 17 años.
Gonzalo Hernández, director del Observatorio Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, señaló que el trabajo infantil se presenta principalmente en las regiones rurales y entre las poblaciones indígenas y afrodescendientes.
El especialista destacó que la permanencia en la escuela es uno de los elementos fundamentales para reducir esta problemática, por lo que consideró necesario ampliar las becas y los apoyos económicos.
“Para reducir el trabajo infantil, uno de los elementos más importantes es que los jóvenes sigan en la escuela y eso requiere de más becas y apoyos con el objetivo de que niñas y niños dispongan del ingreso suficiente para no trabajar”, afirmó.