¿Sientes que tu ropa pierde color después de unas cuantas lavadas o que sale de la lavadora con un olor extraño? Antes de culpar a la calidad de la tela, quizá el problema está en la forma en que la estás lavando.
Aunque meter la ropa a la lavadora parece una de las tareas más sencillas de la casa, hay varios errores que podemos cometer sin darnos cuenta y que terminan afectando tanto las prendas como el funcionamiento del electrodoméstico.
Desde poner demasiado detergente hasta dejar la ropa mojada durante horas, estos pequeños descuidos pueden hacer que tus prendas se desgasten más rápido, pierdan su color o terminen con ese desagradable olor a humedad.
Uno de los errores más comunes es pensar que mientras más jabón pongamos, más limpia quedará la ropa. Pero no necesariamente funciona así.
Usar demasiado detergente puede dejar residuos en las prendas y también acumularse dentro de la lavadora. Lo mejor es respetar la cantidad recomendada por el fabricante y considerar qué tan sucia está la ropa.
Aunque puede ser más cómodo esperar a que se junte la ropa para echar solo una carga a lavar, llenar el tambor hasta que ya no quepa nada puede ser contraproducente.
La ropa necesita espacio para moverse durante el ciclo. Si la lavadora está demasiado llena, el detergente y el agua no circulan correctamente y las prendas pueden no quedar completamente limpias.
Meter toda la ropa junta puede parecer práctico, pero es una receta para el desastre.
Las prendas blancas deberían separarse de las oscuras y de aquellas que puedan soltar color. De lo contrario, una playera nueva podría terminar con un tono completamente diferente después de la lavada.
También conviene separar las prendas muy sucias y revisar qué tipo de tela estás metiendo en cada ciclo.
¿Quién no ha encontrado un pañuelo de papel completamente deshecho entre la ropa? Antes de meter las prendas a la lavadora, revisa todos los bolsillos.
Monedas, llaves, papeles y otros objetos pueden terminar dañando la ropa o incluso provocar problemas en la lavadora.
El agua caliente no siempre es la mejor opción. Algunas telas pueden encogerse, perder color o deteriorarse cuando se someten constantemente a temperaturas elevadas.
Por eso, antes de elegir el ciclo, revisa las indicaciones de la prenda y utiliza la temperatura adecuada.
Si una prenda tiene una mancha difícil, meterla directamente a la lavadora no siempre será suficiente.
Dependiendo del tipo de mancha y de la tela, puede ser necesario tratarla previamente. Además, aplicar calor a algunas manchas puede hacer que sea todavía más complicado eliminarlas.
Este es otro clásico. Termina el ciclo, suena la lavadora y pensamos: “ahorita saco la ropa”. Luego pasan varias horas y cuando finalmente abrimos la puerta… aparece ese olor a humedad que nadie quiere.
Lo ideal es sacar las prendas lo antes posible después de terminar el ciclo y ponerlas a secar correctamente.
El suavizante puede dejar una sensación agradable en algunas prendas, pero no necesariamente es necesario para toda la ropa.
En determinados tejidos puede afectar su capacidad para absorber agua o alterar sus fibras. Por eso, antes de utilizarlo, revisa las recomendaciones de la prenda y del producto.
Las cremalleras abiertas pueden engancharse con otras prendas durante el lavado y provocar daños.
Antes de comenzar el ciclo, cierra cremalleras y revisa también botones, broches y otros elementos que puedan atorarse o desprenderse.
Secar la ropa al aire libre puede ser una excelente opción, pero tampoco significa que todas las prendas deban pasar horas bajo el sol intenso.
Algunos colores pueden perder intensidad después de una exposición prolongada. Revisa las instrucciones de cuidado y, cuando sea necesario, seca las prendas a la sombra o en un lugar ventilado.
En algunas prendas sí puede ser una buena idea.
Dar vuelta los jeans, playeras estampadas y prendas oscuras puede ayudar a proteger sus colores y diseños del roce constante durante el lavado.
No es necesario hacerlo con absolutamente todo, pero sí puede ser útil con aquellas prendas que quieres conservar en buen estado durante más tiempo.
Aunque muchas veces arrancamos la etiqueta porque nos molesta o simplemente la ignoramos, ahí aparecen instrucciones importantes para cuidar la ropa.
El símbolo de lavado, la temperatura recomendada, el uso de cloro, el tipo de secado y otras indicaciones pueden ayudarte a evitar que una prenda termine encogida, desteñida o dañada.
Aunque parezca contradictorio, la lavadora también necesita una buena limpieza.
Con el tiempo pueden acumularse restos de detergente, suavizante, suciedad y humedad en diferentes partes del aparato. Si no se realiza mantenimiento, esos residuos pueden terminar afectando el olor de la ropa.
Por eso, revisa las recomendaciones del fabricante y realiza periódicamente un ciclo de limpieza.
Al final, cuidar la ropa no requiere hacer cosas complicadas. Separar las prendas, utilizar la cantidad adecuada de detergente, no sobrecargar la lavadora y sacar la ropa a tiempo puede hacer una gran diferencia.