Durante las fiestas patrias, la gastronomía es lo que más resalta en la comida familiar. Los platillos tradicionales por lo general son los tacos, tostadas, enchiladas y mole, pero el que más es solicitado es sin duda el pozole; ya sea por su sabor o la forma en que lo comemos, es un platillo popular.
La forma y preferencia del pozole varían por los gustos de cada quien. Hay muchas presentaciones que tienen sus propios ingredientes; principalmente se encuentran el pozole blanco y rojo, que pueden ir acompañados de varios tipos de carne como puerco, pollo, pescado, cachete, cabeza y maciza, sin olvidar los vegetales como la lechuga, cebolla y limón.
Es un platillo tradicional con una antigüedad que proviene de la cultura mexica, pero antes el pozole se comía de una manera más peculiar, cuyo principal ingrediente era la carne humana.
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El método para comer pozole con carne humana consistía en todo un ritual. De acuerdo a los escritos y fuentes históricas del México-Tenochtitlan, un guerrero capturaba a un enemigo de su mismo rango en el campo de batalla. Tras llevarlo a la ciudad de México-Tenochtitlan, se le trataba con honores para impregnarlo en el tonalli de su captor, que cumplía de esta forma con el deber a sus dioses, a su gobernante y a su gremio.
Al comenzar el proceso del ritual de sacrificio, el enemigo era llevado a la piedra de sacrificios de la casa de los dioses y era sacrifcado. El cuerpo era rodado por la escalinata del templo y tenía que ser recuperado por su captor para llevarlo a casa y cocinarlo.
Ahí sería cocinado de la siguiente manera: La carne era cocida con el maíz, y daban a cada uno de los integrantes un pedazo de aquella carne en una escudilla, con su caldo y su maíz cocido. Era un banquete que el guerrero compartía entre su familia; en ocasiones se podía intercambiar el platillo por mantas de algodón. La preparación no llevaba ni sal ni picante y el guerrero captor no podía comer de su víctima. A este pozole de Guerrero se le llamaba “tlacatlaolli".
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Lo único que se reservaba del cuerpo era el muslo, el cual era enviado al palacio del tlatoani para que fuera cocinado dentro de los menús de los guisados que disfrutaba todos los días el gobernante, pero hasta el momento se desconoce cómo se cocinaba el muslo.