A tres meses de su arranque —el 8 de mayo de este año—, el Centrobús opera con retrasos y poca afluencia en sus circuitos del Centro Histórico, debido al desconocimiento de los usuarios y a la difícil movilidad en las calles a causa del comercio ambulante.
En un recorrido, se observó que las estaciones permanecen vacías o con escasos usuarios, a pesar de que hay tótems de color guinda que indican las rutas disponibles, las estaciones y las próximas corridas.
“Es la primera vez que lo vamos a usar, siempre usamos el Metrobús, pero mi esposa trae una molestia en el pie y ya no queremos caminar”, contó un usuario en el punto de ascenso de las calles Uruguay y 20 de Noviembre.
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Luis y Martha explicaron que cada vez que acuden al Centro Histórico prefieren caminar, ya que es una zona con una movilidad muy complicada, pero en esa ocasión decidieron usar este transporte que —escucharon— inició sus operaciones antes del Mundial de Fútbol de la FIFA.
Tras 20 minutos de espera y que la unidad no llegó, decidieron irse. “En la pantalla dice que el camión llega en seis minutos, pero nada, mejor nos vamos en Metrobús”.
“¿Dónde me puedo subir [al Centrobús]? Le hice la parada desde hace dos calles y me dijo que hasta acá se puede”, dijo otra usuaria que cargaba bolsas grandes sobre la calle Correo Mayor.
La circulación de estas unidades, que pertenecen a la RTP y son operadas por mujeres, es complicada, pues durante su ruta deben esquivar ambulantes, motocicletas, camiones de descarga y peatones que van sobre el carril.
El tramo más complicado, como ocurre con las unidades de la Línea 4 del Metrobús, es sobre la avenida Circunvalación, ya que hay carros estacionados sobre el carril confinado, así como peatones y trabajadores con diablitos en la vialidad.
Lo anterior también dificulta el acceso de los usuarios al transporte, por lo que las personas deben abordar en segunda fila o unos metros después de su lugar asignado.
Además, algunas veces los tótems de las estaciones pasan desapercibidos debido al flujo de personas y los vendedores ambulantes —conocidos como ‘toreros’— que se instalan en las banquetas.
Durante el recorrido se constató la poca afluencia, pues había entre tres y cinco personas para abordar una unidad del Centrobús, en comparación con la fila de 10 usuarios que esperaban para usar el Metrobús de la Línea 4.
El titular de la Autoridad del Centro Histórico, Carlos Cervantes, aceptó que el Centrobús ha tenido complicaciones en su circulación debido al comercio ambulante. “Mucho comercio se involucra por las calles donde pasa [el Centrobús]. Estamos aplicando operativos para despejarlas y hacer más ágil el circuito, pero hay gente que no lo conoce, prefiere el Metrobús que va lleno”, explicó en entrevista.
Comentó que el objetivo de este autobús es conectar a las personas que visitan el CH con otro medio de transporte para agilizar sus traslados, y así lleguen a otra avenida primaria o a una estación del Metro.
“Está pensado para sacarte de los perímetros más complicados, lo cual hace el mototaxi, el ciclotaxi o el taxi pirata que te cobra hasta 400 pesos, pero el Centrobús es un transporte eléctrico y te cobra cinco pesos”, afirmó.
Añadió que le hace falta difusión, sobre todo para que lo conozcan quienes van al Centro.