Entender el movimiento feminista actual va más allá de las consignas en las marchas.
Con la evolución de la lucha por la igualdad, han surgido términos que nos ayudan a nombrar realidades que antes eran invisibles.
Si alguna vez te has sentido perdida en una conversación o quieres profundizar en el significado de las demandas de este 8 de marzo (8M), este diccionario básico es para ti.
El lenguaje es una herramienta de cambio. Al definir correctamente conceptos como "sororidad" o "techo de cristal", dejamos de generalizar y empezamos a señalar problemas específicos que requieren soluciones urgentes.
Aquí te presentamos los términos fundamentales para navegar el feminismo contemporáneo:
No es solo "ganar menos", la brecha salarial es la diferencia porcentual entre el salario promedio de hombres y mujeres.
En México, esta brecha persiste no solo por discriminación directa, sino porque las mujeres suelen ocupar puestos de menor jerarquía o jornadas reducidas debido a las labores de cuidado.
Este es un término clave que se refiere a cómo diferentes formas de discriminación se cruzan.
No es lo mismo ser una mujer blanca de clase alta que una mujer indígena o una mujer trans.
La interseccionalidad reconoce que el género, la raza, la clase y la orientación sexual crean experiencias de opresión distintas.
Seguramente te ha pasado: Un hombre te explica algo de manera condescendiente, asumiendo que sabes menos que él, incluso si tú eres la experta en el tema.
El término es la mezcla de las palabras man (hombre) y explaining (explicar).
Es el sistema social, político y económico en el que los hombres, como grupo, ejercen el poder y tienen privilegios sobre las mujeres.
No es un ataque a los individuos, sino una crítica a la estructura que dicta "roles" de género.
Es la "lupa" con la que analizamos la realidad para ver cómo las leyes, la educación y el trabajo afectan de forma distinta a hombres y mujeres.
Aplicar esta visión permite diseñar políticas más justas.
Es la solidaridad entre mujeres, es el pacto de apoyo mutuo para enfrentar las desigualdades, dejando de lado la narrativa impuesta de que "las mujeres somos rivales".
Se refiere a la barrera invisible que impide a las mujeres altamente calificadas ascender a los puestos de alta dirección en las empresas, simplemente por prejuicios de género.
A la jornada laboral y el trabajo doméstico, se suma ahora la carga mental: el esfuerzo invisible de planificar, organizar y recordar cada detalle del hogar (compras, citas médicas, tareas escolares), una tarea que recae mayoritariamente en las mujeres.
Son gestos, comentarios o actitudes casi imperceptibles que refuerzan la superioridad masculina.
Desde "ayudar" en casa (como si fuera una opción y no una responsabilidad) hasta comentarios sobre el aspecto físico en entornos profesionales.
El 8M no es una celebración, es una jornada de reflexión y acción.
Conocer estas definiciones te permite participar activamente en el diálogo y entender por qué la lucha por la igualdad sigue más viva que nunca.