Llegar a los 30 es como desbloquear el nivel "Experto" en el juego de la vida. Ya no eres el becario que se alimenta de café y sopas instantáneas, pero tampoco eres el CEO con la vida resuelta, así que las cosas comienzan a ponerse serias de la nada y a veces puede que sientas que estás entrando en una crisis.
En la CDMX, empezar a ser un "Adulto Pro Max" se siente como una transición más intensa, y es que, las rentas caras, tráfico de locos y una presión social constante por "ser alguien", pueden arruinar tu paz mental de una forma muy destructiva.
Por eso, si estás a pocos años de subir al tercer escalón, aquí te traemos algunos consejos para que no te caiga de peso la etapa en la que estás a punto de entrar.
Aprender a facturar y entender qué rayos es la e-firma es la diferencia entre la paz mental y una úlcera.
Seas freelance o asalariado, saber qué gastos puedes deducir (como gastos médicos o seguros) te puede devolver dinero cada año fiscal.
No esperes a que te llegue una notificación; ten tu Buzón Tributario activo y en regla.
A los 20 parece algo de "viejitos", pero a los 30, el interés compuesto es tu mejor aliado o tu peor enemigo.
No confíes solo en tu Afore; abre un Plan Personal de Retiro (PPR). Meterle 500 pesos mensuales desde ahora hará que tu "yo" de 65 años viva en una playa y no pidiendo prestado.
Tampoco olvides hacer aportaciones voluntarias en tu Afore para que al finalizar tu época laboral, ya tengas ahorrado un buen dinerito.
El cuerpo empieza a pasar factura. Tres básicos que no puedes ignorar:
Bloqueador Solar: El sol de la CDMX está más fuerte que nunca. Úsalo para evitar arrugas prematuras y, sobre todo, cáncer de piel, retócalo cada 4 horas aunque estés en un lugar cerrado.
Check-up anual: Hombres, revisen su presión y glucosa; mujeres, su salud hormonal y mastografía/Papanicolaou. Detectar algo a tiempo es 100% más barato que curarlo.
Ejercicio de fuerza: Correr es bueno, pero cargar pesas o hacer calistenia mantiene tus huesos y metabolismo joven.
Es hora de tomar aceptar que tu círculo social se hará cada vez más chico y eso está bien.
Antes de los 30 aprenderás que es mejor tener dos amigos que te ayuden a mudarte o te escuchen cuando estás mal, que 50 conocidos para ir al antro o a la cantina.
Invierte tiempo en la gente que te suma y que sabes que aportarán sustancia a tu vida.
Como adulto funcional, debes saber hacer al menos tres cosas sin llamar a tus papás:
Cocinar al menos lo básico: Si no quieres que se te acabe el dinero en comer afuera, aprende a preparar arroz, picadillo, sopa aguada, pasta y gelatina.
Hazlo tú mismo: Aprende a cambiar un fusible, usar un taladro, arreglar fugas de agua, esto te ahorrará varios pesitos en técnicos.
Primeros auxilios: Saber RCP o qué hacer en un sismo puede salvar una vida.
En una ciudad tan competitiva, es fácil creer que eres tu título profesional, pero esto es un gran error.
Enfócate en trabajar para vivir, no vivas para trabajar. Tener un hobby que no sea monetizable (pintar, jugar fútbol, leer) es vital para que tu salud mental no colapse el próximo lunes por la mañana.
Sobre todo, no te compares con los demás. A esta edad aprenderás que las oportunidades llegan cuando menos las esperas y que sólo tienes que enfocarte para tomarlas cuando estés listo.
Así que ya lo sabes, menos miedo al tercer piso y más atención a tu salud financiera y física.
Ser un "Adulto Pro Max" en la CDMX no es fácil, pero tiene su encanto; es cambiar el antro por una cena rica, los dramas innecesarios por una casa limpia y las preocupaciones por metas reales.
La crisis de los 30 es opcional, pero aprender a facturar y usar bloqueador es obligatorio. Sube ese escalón con la frente en alto y recuerda que, mientras tengas salud y un plan para el retiro, todo se siente un poquito menos pesado.