CIUDAD JUÁREZ. — Los 20 minutos que duró el viaje del Tren Interoceánico que salía de Salina Cruz, Oaxaca, a Coatzacoalcos, Veracruz, el 28 de diciembre, significaron para la familia Iglesias Temich, una nueva oportunidad para vivir y agradecer.
La familia es originaria de Veracruz y desde hace 25 años radica en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde son misioneros y ayudan a comunidades marginadas.
A finales de diciembre de 2025 la familia, conformada por Flor, Alexis y Juan Manuel, estaba en Tehuantepec, Oaxaca, en su tercer viaje misionero, hasta donde llevaron un tráiler con ayuda.
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Juan Manuel Iglesias López, quien es contador de profesión y pastor misionero, cuenta que era la segunda vez que tomaban el Tren Interoceánico.
“Veníamos de regreso, ya de haber estado una semana en la sierra de Oaxaca, compartiendo donaciones... era nuestra segunda oportunidad de tomar el Tren Interoceánico... hacia Morelos, Veracruz, porque la intención era pasar los últimos días del año con la familia de mi esposa”, relata el padre de familia.
Juan Manuel explica que salieron de Nueva Esperanza, llegaron a Ixtepec a las 6:00 horas y esperaron tres horas para tomar el tren; “íbamos en asientos paralelos; mi esposa en ventana, yo en el pasillo y mi hijo en el otro pasillo. De repente, fue un jalón y comenzamos a dar vueltas hacia el precipicio, en el cual caímos hasta el fondo del barranco”, recuerda.
Él tuvo un esguince de tercer grado en el pie derecho, su esposa otro esguince de primer grado en la cervical. Su hijo fue el más afectado al sufrir una abertura de la cabeza de 18 puntos y una fractura en el brazo derecho, por la que fue operado.
“En el accidente, al momento de sufrirlo, sentimos mucha desesperación. Yo lo primero que hice fue gritar el nombre de mi esposa y mi hijo, para saber si estaban bien y rescatarlos y rescatar a las personas que Dios me permitió ayudar. Ahí hicimos un alto y oramos a Dios”.
Relata que logró ayudar a otras personas que estaban lesionadas, como a un niño de 8 años, cuya madre estaba lastimada de la columna y estaba inmovilizada. También vio a aquellos que fallecieron.
“El gobierno llegó como a la hora y nos sacaron como a la hora y media, porque de donde fue el accidente a donde podíamos salir eran unos 20 minutos para poder salir del lugar. Mi hijo fue el primero en salir por la condición de sus heridas, lo catalogaron como código rojo.
La familia se reunió en la ciudad de Oaxaca, donde tuvieron en todo momento apoyo de las autoridades del estado, quienes solventaron los gastos médicos de los tres.
Tras varios días, la familia fue trasladada de Oaxaca a Juárez en un vuelo de la Secretaría de la Marina.
A un mes del accidente, la familia Iglesias Temich es la única que ha interpuesto una denuncia formal, la cual —aclara Juan Manuel— no se trata de una cuestión política ni monetaria, sino de justicia.
El pasado 5 de enero se presentó la denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) en la Ciudad de México, por los delitos de lesiones, ejercicio indebido del servicio público, abuso de autoridad y ejercicio abusivo de funciones. La denuncia es contra las empresas COMSA Infraestructuras S.A. de C.V., Grupo Constructor Diamante S.A. de C.V. y Daniferrotools S.A. de C.V.
“Lo que buscamos es justicia para los 14 muertos, para el más de centenar de heridos, por cuestiones que se buscan esclarecer de quiénes omitieron revisiones en la construcción del tren, quiénes se prestaron a malversación de fondos e incluso se prestaron al soborno para dar una calidad en cuanto a las obras que necesitaba la rehabilitación del tren.
Ahora, la familia busca retomar su rutina. Aseguran que el accidente les dejó una nueva oportunidad de vivir y de ayudar y volverán a Oaxaca para agradecer a quienes los ayudaron: “Mi corazón y alma necesitan regresar para decirles gracias”.