El Centro Histórico (CH) vive días de incertidumbre, daño económico y barreras a la movilidad. Miles de comerciantes establecidos, empresarios, trabajadores, vecinos y visitantes encaran consecuencias de un conflicto que no les corresponde.
Hay que decirlo con claridad: la problemática de la CNTE no es un asunto generado por quienes vivimos, trabajamos o invertimos en el CH. Tampoco, toca a empresarios y comerciantes asumir costos económicos de una disputa que debe resolverse entre autoridades y magisterio. Sin embargo, una vez más, somos quienes pagamos las consecuencias.
Por ello, levantamos la voz con firmeza para expresar un mensaje claro: ¡Basta de invasión y secuestro! No podemos seguir permitiendo que el CH quede paralizada por semanas, afectando el patrimonio, la actividad económica, el turismo y la vida cotidiana de millones de personas.
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Exigimos a las autoridades federales y locales que resuelvan ya este conflicto. Los derechos de manifestación deben respetarse, pero también los derechos al trabajo, al libre tránsito, al comercio y a la movilidad.
Reconocemos que, en los últimos días, se han establecido mesas de trabajo con la Secgob y se ha asumido el compromiso de ampliar y agilizar los accesos al CH con la apertura de más filtros de ingreso y salida, así como confinar vallas y dispositivos de seguridad a las zonas más cercanas al Zócalo, permitiendo la reapertura gradual del mayor número posible de calles y espacios públicos.
Consideramos que el diálogo institucional debe fortalecerse. Respetamos las expresiones de inconformidad de nuestros compañeros comerciantes, pero creemos que en este momento participar en acciones adicionales de protesta es un despropósito cuando hay mesas de trabajo activas. Seguiremos exigiendo resultados y defendiendo al CH.



