Mujer trabajaba y vivía en cautiverio en el DF

Durante dos años Ana trabajó en una planchaduría, donde comió hasta plástico
27/04/2015 - 12:49

Ana tiene 22 años pero su aspecto físico es el de una adolescente de 14. Durante los últimos dos años estuvo en cautiverio, encadenada por sus patrones, quienes apenas le daban de comer, al grado que hoy su vida está en riesgo, pues órganos y sus funciones representan los de una persona de 81 años. El de ella es el primer caso documentado de trata de personas para trabajos forzados en el Distrito Federal.

Cuando tenía 20 años, Ana solicitó trabajo en una planchaduría, en Lomas de Padierna, en Tlalpan, donde también le ofrecieron un lugar para dormir. Aunque al principio el trato fue bueno, después la acusaron de robar cosas de la casa y comenzaron a maltratarla. La encadenaron y dejaron de pagarle su sueldo.

En su declaración ministerial, la víctima aseguró que le daban de comer muy poco una vez al día. Para mitigar el hambre masticaba el plástico con el que cubría la ropa que planchaba.

“Cuando pretendía apoyarse en la plancha para descansar un poco, era golpeada con una llave estilson, una mano de molcajete, un lazo y hasta con alicatas, ocasionándole heridas que al cicatrizar le eran desprendidas y nuevamente le sangraban, dejándole múltiples marcas en todo el cuerpo”, dijo Juana Camila Bautista, fiscal contra la Trata de Personas de la PGJDF.

También le quemaban la espalda con la plancha y pasaba hasta 12 horas con la cadena puesta en el cuello o la cintura. Hace unos días logró escapar de la casa donde la mantenían cautiva y pidió ayuda a unos vecinos, quienes llamaron a la policía.

A las autoridades les contó que cuando tenía 14 años trabajó algunos meses en ese lugar, pero después se fue con su mamá a vivir a Reynosa, Tamaulipas. Al regresar al DF, de donde es originaria, buscó trabajo en la planchaduría.

Con base en una orden de cateo, agentes de la Fiscalía contra la Trata de Personas de la PGJDF implementaron un operativo en la vivienda donde la tenían cautiva. Ahí detuvieron a José de Jesús Sánchez Vera; las hermanas Leticia y Fani Molina Ochoa, así como Ivette  y Jannet Hernández Molina, quienes ya fueron ingresados a prisión.

Mientras tanto, Ana fue canalizada a un refugio donde recibe atención médica especial, pues el grado de anemia que presenta es avanzado y pone en riesgo su vida.

 
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