"Contra la puerta" Por Lulú Petite

Terminé la carrera y ahora estoy caminando la emocionante telaraña de trámites que terminarán por darme un título y una cédula profesional
Lulú Petite
21/03/2013 - 11:13

Querido Diario:

Resulta que estoy a punto de titularme. Terminé la carrera y ahora estoy caminando la emocionante telaraña de trámites que terminarán por darme un título y una cédula profesional. Hay quien me dice que lo que sigue es una maestría. Aprovechar para seguir estudiando y especializarme. Otras personas me recomiendan que ya me ponga a trabajar en esto para lo que estudié. De hecho, tengo una oferta interesante. A veces pienso que podría hacer las dos cosas. Estudiar la maestría y trabajar en lo que estudié.

No lo sé, por lo pronto, trabajo tengo con ustedes, bueno, al menos con los que me llaman para hacerles el amor en cuartos de hotel. Lo cierto es que debo comenzar a agarrar experiencia en mi especialidad para el día en que cuelgue las tangas.

Ayer fui a la escuela para entregar unos papeles. Me acompañó el profe. Ya era tarde y la escuela estaba súper tranquila. Unos pocos salones con clases, el resto vacíos. Sentí cómo en administración nos veían con caras sorprendidas. Desde que empezó su negocio a mediados del año pasado, el profe ya no da clases y yo, como terminé la carrera no voy seguido, así que entiendo que no estuvieran enterados que un antiguo docente de esa escuela estuviera cogiéndose a una exalumna varios años menor que él. Él es un caramelo macizo y yo, modestia aparte, no estoy nada mal; así que muchas de las miraditas nos seguían entre la curiosidad y la sorpresa.

Antes de salir de la escuela, a media explanada el profe me jaló de la cintura y me plantó un beso marca “Sí ¿Y qué?”. Sentimos algunas miradas asombradas, otras envidiosas. Nos dio risa, nos subimos al coche y fuimos a su depa. He de admitir que el beso en el lugar donde nos conocimos me provocó una tremenda calentura. De todos modos en el coche me fui calladita, con una enorme sonrisa. Él también.

En cuanto entramos a su departamento, me apretó contra la puerta y comenzó a besarme el cuello, a acariciarme los muslos. Yo llevaba vestido, lo que facilitaba su trabajo. Me acarició los senos por encima de la ropa, apretó su sexo contra mis nalgas, lo sentí duro, tremendo, palpitante. Llevé la mano hacia atrás y se lo acaricié sintiendo sus besos en mi cuello, en mi nuca, en mi espalda.

-Te voy a coger- susurró a mi oído. Levanté mi falda un poco, como pidiéndole que lo hiciera. Yo estaba hirviendo y lubricando copiosamente. Lo deseaba como no tienes idea.

Se la sacó y la apuntó a mis nalgas. Un pene enorme, caliente, duro, precioso. Él sacó con rudeza mis senos por el escote y los apretó con fuerza. Hizo a un lado mi calzón, dejando expuesta mi vulva y apuntando hacia mis nalgas me penetró de una estocada. Tuve que hacer un esfuerzo para ahogar un grito.

Yo estaba empapada, sintiéndolo moverse dentro de mí, apretándome contra la puerta helada de su casa, cerré los ojos y recordé los tiempos en que me daba clases, la época en que nos conocimos sin saber que terminaríamos enredados en un romance extraño, a veces amoroso, a veces distante, siempre cachondo.

Me la metía toda y hasta el fondo diciéndome muy quedito cosas sucias y eróticas al oído. Sentía la madera helada de la puerta endureciendo más mis pezones, sus manos en mi vientre, sus muslos golpeando los míos en cada acometida. Sentía la adrenalina jugar a los rápidos por mis venas, su cuerpo bombeándome, sus manos acariciándome. No pude evitar gritar cuando me vine y cuando sentí sus espasmos llenando el condón con el que me tenía atravesada. Fue una noche deliciosa.

¿Qué cómo es el profe y qué le veo? Me lo preguntas tú y me lo han preguntado varias veces, por eso aclaro cinco cositas:

Primera. No se parece al profesor Jirafales. Más de una persona me ha comentado que cuando hablo de él, se imaginan al maestro longaniza. Más bien se parece a Liam Neeson: maduro, buenón y, eso sí, muy inteligente.

Segunda. Somos amantes, no novios. Tiene hijos y una exesposa con quienes no tengo interlocución alguna.

Tercera. No sé si estoy enamorada de él o sólo es calentura, pero por lo pronto disfruto el momento.

Cuarta. Viaja muy seguido porque comenzó un negocio con unos amigos suyos. Es un proyecto grande y de buen nivel, pero que lo hace viajar tanto fuera del país que ya sólo sé que vive en México porque eso dice su credencial de elector. La verdad es que pasa aquí muy poco tiempo y eso me choca.

Quinta. No. El profe no sabe que soy prostituta.

Hasta el martes
Lulú Petite

 
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