Bebés crecen con familias equivocadas

Los padres exigen castigo para los responsables
21/01/2015 - 10:44

Al llegar al mundo, dos bebés coincidieron en una clínica, donde por una negligencia médica fueron intercambiados y durante más de  año y medio crecieron con la familia equivocada.

Matías e Ian nacieron un 26 de enero de 2012, en la clínica Materno Infantil del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM).

"El bebé que me entregaron en recuperación es el mismo que me dieron en piso, Matías inmediatamente se pegó a mi pecho (...) a lo lejos,  yo escuchaba un niño que no dejaba de llorar, ¿Quién se iba a imaginar que ese bebé era mi hijo?", platicó.

Totalmente destrozados, Jesús Anaya Alpizar y su esposa compartieron la historia de amor que tuvieron con Matías, quien desde que nació se convirtió en todo para ellos, para sus hermanos, tíos y abuelos.

"Él es un niño especial, tiene unos ojos preciosos, él es un verdadero ángel que llegó a iluminar nuestras vidas, no había un niño más querido que él", recuerda amargamente su madre de crianza.

La noche de un 17 de mayo del 2013, con el uso excesivo de la fuerza pública,  judiciales  de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) arribaron a uno de los domicilios de la familia, quien se enteró hasta el otro día que los agentes buscan a la señora Anaya.

La pareja recuerda que al presentarse en la Procuraduría se enteraron que una mujer aseguraba que le habían cambiado a su hijo al nacer, un 26 de enero del 2012, en la Clínica Materno Infantil del ISSEMyM, el mismo día y lugar donde nació Matías.

"Recibimos un trato déspota, negligente, falto de todo respeto, profesionalismo y sensibilidad por parte de los Agentes del Ministerio Público, prácticamente se nos hizo sentir como si nosotros hubiésemos cambiado, secuestrado, robado o dado un mal trato a nuestro hijo amado, Matías", recordó el indignado papá.

El matrimonio Anaya se reunió con la mujer, así como con los padres de otro niño que había nacido ese mismo día y lugar. Días  después  se sometieron a unas pruebas de ADN y al tener en sus manos los resultados, recibieron la noticia más impactante de sus vidas: Matías no era su hijo.

“Al conocer esta noticia mi mujer entró en shock, la vi completamente perdida, completamente fuera de si, se me cayó. Ella no lo sabe, pero pensé que la iba a perder, me dio mucho miedo, yo la vi totalmente perdida ", recuerda Jesús.

El matrimonio Anaya -recuerda- peleó legalmente por la patria potestad de ambos niños, pero decidieron hacer lo que ellos creían como correcto y entregaron a Matías a su madre biológica el 5 de noviembre de 2013.

Sus padres dicen que si hay otra vida, él y Matías fueron hermanos en esa vida, pues IAN aún pregunta por Matías, ellos ya se conocen, porque ambas familias convivieron periódicamente, para que los niños se acostumbraran a sus padres y hermanos biológicos, “luego de conocer la noticia y al no encontrar un sustento jurídico  y al mismo tiempo apoyo pronto y cabal de la Procuraduría y mucho menos del ISSEMYM”, comentaron.

"Cada domingo nos moríamos, era dejar a un hijo y traer al otro llorando en brazos, (...)" lan la buscaba (a quien pensaba que era su mamá), nos rechazaba, era agresivo. Yo no logro medir el dolor de los niños, si yo vivo con dolor, no me imaginó lo que ellos están sufriendo", relataron la doble mamá y el papá.

El daño moral ocasionado por el personal del Hospital Materno Infantil, al cambiar y hacerles creer que el hijo que tenían era de ellos, aún no sana. Ha sido demasiado doloroso según lo describen, no sólo para los padres que fingen reír mientras solos en su cuarto no paran de llorar, sino también para los bebés, para sus hermanos, abuelos, y demás familiares cercanos que llevan ya nueve meses sin ver a Matías y el dolor de perderlo continúa arraigado en los más profundo de sus ser, pues a pesar de tener otro ángel en sus vidas, es complejo y doloroso no gozar de su compañía.

 “Todos los días nos esforzamos por dar todo nuestro amor a Ian deseando que al igual que a él, el tiempo ayude a sanar las heridas”, comenta la madre.

"Todo esto afectó nuestra salud psicológica y emocional, de tal modo que padecemos de intranquilidad, depresión y otros malestares que inciden en forma negativa para nuestra integración familiar, bienestar social y en los de naturaleza objetiva", reclamó el padre.

"Los daños causados también lo han resentido nuestros hijos María Fernanda y

Jesús Emilio y seguramente nuestro hijo, a quien no solamente por el registro de su nacimiento con el nombre IAN es de tenerse dañada su identidad tanto como persona, de su origen y parentesco", añadió indignado.

"Mis hijos sufrieron Bullying por parte de compañeros escolares, amigos, vecinos al enterarse de que su hermano que siempre fue presentado como su hermano Matías, ahora es Ian, sin ni siquiera poder comprender la realidad, en consecuencia por la negligencia de servidores públicos adscritos al ISSEMYM", se quejó.

En silencio y entre lágrimas, Jesús y su esposa vivieron este doloroso capítulo de su vida, hasta enterarse que los responsables de aquella negligencia médica fueron exonerados, por parte de la Contraloría Interna del Instituto de Seguridad del Estado de México y sus Municipios, a cargo de Miguel Ángel Pérez Lugo.

Entre las personas que señalan como presuntos responsables, se encuentran el director del ISSEMyM,  Delfino Reyes Paredes, la entonces directora del hospital, Mónica Pérez Santín, el ginecólogo Everardo Ibarra, entre otros médicos y enfermeras.

El caso actualmente está  en la PGJEM bajo la carpeta de investigación  192820360006713 y al comprobarse la violación a los Derechos Humanos de los entonces recién nacidos  y  familiares, la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) emitió la recomendación CODHEM/TOL/342/2013 para el ISSEMYM, con fecha del 5 de septiembre del 2014.

Aunque los daños emocionales ocasionados no se pueden reparar, los padres afectados exigieron castigo para los responsables, así como un cambio urgente en los protocolos de nacimientos, a fin de evitar que este tipo de casos se repitan.

"La lucha es para que se les castigue a todos los que intervinieron ese día, porque si hubieran seguido el protocolo que tanto dicen no hubiera pasado esto, creo que todos actuaron con falta de profesionalismo, creo que todos merecen ser castigados. No quisiera imaginar cuántas familias pudieran ser afectadas, si gente presumiblemente  profesional, siguiendo su protocolo  ha salido afectada, máxime que ese día solo acontecieron cinco alumbramientos”,  dijo la señora Anaya.

Hasta el momento, ni la Comisión de Conciliación y Arbitraje Médico del Estado de México ni el Gobierno Estatal han intervenido en este asunto, a pesar de que la familia Anaya ha presentado su queja.

La familia Anaya aclaró que el hecho de interponer una demanda no es con fines de lucro, sino como individuos afectados, buscan una  compensación moral, que implica que los culpables sean sancionados “a fin de fortalecer el respeto al valor de la dignidad de nuestra familia, quedando un precedente para que no se vuelvan a cometer tales injusticias y atrocidades”, finalizó la madre afectada.

 

 
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