Rubén Espinosa fue torturado con un pelapapas

Los asesinos usaron el utensilio de cocina para ensañarse con el fotógrafo Rubén Espinosa y tres de las cuatro mujeres
Arturo Ortiz Mayén
12/08/2015 - 12:20

Los homicidas del fotorreportero Rubén Espinosa y cuatro mujeres en un departamento en la colonia Narvarte usaron un pelador de papas para realizarles cortes en diferentes partes del cuerpo antes de dispararles en la cabeza.

Ese instrumento de cocina con mango de color rojo fue localizado por los peritos de la Procuraduría capitalina dentro de una de las recámaras. Con excepción  de Olivia Alejandra Negrete, quien acudía al departamento a realizar la limpieza una o dos veces por semana, todos los cuerpos tenían cortadas en cuello, hombros y brazos.

Hasta el momento los encargados de la investigación no han establecido  por qué la saña contra las víctimas, en especial contra dos de ellas: la colombiana Mile Virginia Martin y su amiga Yesenia Quiroz.

Aunque una de las hipótesis es que ambas son las que opusieron mayor resistencia durante el robo, no se ha descartado que los homicidas las hayan torturado para que revelaran algo.  

De acuerdo con lo asentado en la averiguación previa FBJ/BJ-1/T2/4379/15-07, los homicidas se llevaron varias cosas del departamento, pero dejaron otros objetos de valor, entre ellos dos computadoras portátiles y dos teléfonos: un iPhone 5C y una BlackBerry; así como dos memorias USB.

Además de la tarjeta de circulación del Mustang de Mile Virginia, en el que huyeron los homicidas, había una carta factura de una camioneta Jeep Patriot  modelo 2006 fechada en Jalisco.

LA VERSIÓN DEL AMIGO. A unos metros de llegar a la estación Centro SCOP del Metrobús, en avenida Xola, el fotorreportero Rubén Espinosa le dijo a su amigo Antonio que iba a regresar al departamento de Nadia, con la que habían estado durante toda la madrugada. Esa fue la última vez que lo vio con vida. 

De acuerdo con la declaración de Antonio, el 31 de julio —como a las 9 de la mañana— los dos salieron del departamento de la activista Nadia Vera.

Como no conocían la zona se acercaron a un módulo de policía para preguntar por la estación del Metro o Metrobús más cercana.

Cuando avanzaban a la estación Centro SCOP, Rubén cambió de opinión. No era la primera vez que lo hacía esa mañana. Según el testigo, él se iba a marchar solo, pero en la puerta del departamento 401 del edificio ubicado en el 1909 de la calle Luz Saviñón, Rubén le dijo que mejor se iba con él.

“Me despedí de Nadia,  y Rubén me dijo que se iba conmigo, motivos por los cuales también se despidió de Nadia y bajamos por el elevador, y Nadia desde su departamento, mediante el interfón, nos abrió la puerta del edificio”, dijo.

Las autoridades ahora saben que el jueves 30 de julio Rubén se encontró con su amigo Antonio, a quien no veía desde hace años,   cerca del metro Insurgentes. Llegaron a un bar en la calle Motolinia en el Centro Histórico aproximadamente a las 22:00 horas.

Ya en ese lugar, Rubén le marcó a su amiga Nadia y le pidió que los alcanzara. Ella llegó minutos antes de las 23:00 horas.  

Cuando les dijeron que iban a cerrar ella los invitó a su departamento. Antes de llegar pasaron a un Oxxo, donde compraron un six de cervezas, cigarros Delicados y dos latas de whisky con refresco.

Los tres bebieron y platicaron en la recámara de Nadia. Por la mañana Rubén y Antonio se marcharon, pero el fotorreportero regresó al sitio donde fue horas después lo  asesinaron.

 
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