Derrumban 100 casas en Tláhuac | VIDEO

Las construcciones fueron demolidas por estar asentadas en suelo de conservación
Yara Silva
10/07/2015 - 11:32

La casa eran cuatro paredes de tabicón alzados sobre un terreno de reserva ecológica en Tláhuac. Ahí, en una de las 100 casas demolidas en el Paraje Tempiluli, vivían Concepción, su hijo, su nuera y tres nietos.

Ella presentía que derrumbarían  lo que construyó hace siete años. Lo sospechaba desde hace seis, cuando recibió “los papeles” que la acreditaban como dueña del terreno ubicado en el pueblo de San Pedro Tláhuac.

Ella ignoró a los visitadores que decían ser empleados de la delegación y que cada año les advertían que perdería la casa.

Concepción aprendió a ignorarlos como también desoyó la amenazas de los líderes que advertían con desalojarlos si se negaban a pagar las cuotas de 500 pesos semanales.

Pero ayer, un helicóptero sobrevoló el paraje Tempiluli. Eran casi las 9:00 de la mañana cuando el sonido los obligó a salir de su casa.

Sin querer salir. Afuera, vieron desfilar a cientos de policías escudados y a más de una docena de camiones de carga de la Secretaría de Obras.

Y sí, la voz de los uniformados, les ordenaba salir de las casas. Nadie obedeció hasta ver a operadores de las máquinas retroexcavadoras acercarse a los muros de sus domicilios. Con ellos también llegaron los trabajadores de la Secretaría de Medio Ambiente que les anunciaban que las 70 hectáreas del terreno donde vivían, son de suelo de conservación.

Pero Concepción y muchas de las 700 personas  que ocupaban el predio, ignoraban que sus casas estaban edificadas sobre humedales.

A ellos les habían advertido que por ahí pasaría una vía rápida y que obtendrían una indemnización.

Construyeron poco a poco. No hubo quien renunciara al predio porque “ninguna indemnización pagaría el dinero invertido en las construcciones”, lo dice Javier Molina, un hombre que vivía en otra de las casas destruidas.

Hace ocho años, él y sus cuatro hijos llegaron al predio a vivir entre paredes y techos de cartón. El dinero ganado en ese tiempo como cargadores en la Central de Abastos, sirvió para duplicar 60 metros al terreno y para alzar los tabiques de lo que hasta  ayer, era su casa.

Dice que ahí crecieron sus hijos y los de sus vecinos, quienes tras años de juntas semanales, lograron instalar postes para electricidad y vigilancia.

Sabían que faltaba drenaje y pavimento, pero con las cuotas pagadas a los líderes, lo instalarían.

Pero Javier no pierde esperanza, dice que será en otro terreno de la delegación en donde encontrará el lugar para comenzar a edificar. Lo hará, tal vez, en las hectáreas cubiertas por cascajo invadidas por las constructoras, y dice “ahí, ningún ecologista mete mano”.

(Video cortesía: YouTube)

 
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