Restos humanos dentro de esculturas ¡increíble!

La efigie del Señor de la Paciencia y otras obras son casos extraños
07/08/2014 - 06:00

Hace unos días el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) encontró ocho dientes de un humano en la escultura del Señor de la Paciencia, del templo de San Bartolo Cuautlalpan, en Zumpango, Estado de México.

No es algo habitual en esa escultura del siglo XVIII, pues se acostumbraba a añadir materiales como hueso de animal.

El hallazgo se logró mediante una radiografía tomada antes de iniciar el trabajo de restauración de la escultura, indicó INAH en un comunicado.

Dicha escultura mide 1,15 metros de alto por 45 centímetros de ancho y 87 centímetros de profundidad y está en posición sedente.

Esculturas hechas con cenizas de humanos

El estudio holandés de Wieki Somers recientemente lanzó una línea de esculturas modeladas a partir de los restos de cuerpos humanos, de cenizas para ser exactos.

Obras hechas con sangre coagulada

En 1991, el artista británico Marc Quinn comenzó a esculpir autorretratos con su sangre coagulada.

Cada cinco años confecciona una réplica en sangre de su cabeza para recordar los cambios que los años trazan en su rostro.

Quinn pretende que sus autoretratos acaben con su vida, por ello los hace con su sangre. En 2006 la National Portrait Gallery de Inglaterra le compró una de sus esculturas por 331,000 €.

Figuras hechas con piel humana

El artista norteamericano Andrew Krasnowes usa piel humana procedente de donaciones de médicos forenses. Ha creado toda una colección de obras como banderas, pantallas de lámparas, botas y otros artículos cotidianos. 

Fue acusado de nazi, en un intento de comparar sus recursos expresivos con las atrocidades cometidas durante el régimen de Adolfo Hitler. 

Según el artista, pretende denunciar con sus obras las guerras, la crueldad y las contradicciones de Estados Unidos. Dice que en sus obras usa piel blanca “porque gran parte del sufrimiento en América ha sido causada por los blancos”.

Con huesos

François Robert encontró dentro de un armario que acababa de comprar un lustroso esqueleto humano.

Decidió desarmarlo para organizar las piezas a su antojo, según sus tamaños y diseños. No le pareció suficiente, compró 206 huesos adicionales por internet y se dispuso a fotografiarlos sobre un fondo oscuro. Así nació Stop war (Alto a la guerra), un manifiesto iconográfico “sobre el miedo a la muerte y la inhumanidad de la guerra”. 

El artista que se comió a sí mismo

Recientemente te hablamos de Alexander Selvik Wengshoel, un artista que nació con una cadera deforme y vivió algunos años usando muletas y moviéndose en silla de ruedas.

Un día fue sometido a una operación de remplazo de cadera; con consentimiento de las autoridades del hospital grabó la operación y los médicos le permitieron llevarse a su casa el hueso y carne extraídos.

Él quería utilizarlo para su arte pero primero tenía que ablandar el hueso para poder manipularlo.

 

 

 
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