Costumbre muy mexicana

Pan de muerto, lo que desconocías de esta tradición milenaria

Silvia Ojanguren
28/10/2016 - 14:01

La comida está atada a una de las más grandes tradiciones de los mexicanos, Día de Muertos, en que los Fieles Difuntos vuelven a pasar una noche con sus seres queridos, a compartir el pan y la sal, la comida y el tequila, las flores y juguetes.

En México festejar a los muertos es parte fundamental de la vida. Los indígenas dedicaban todo el mes de agosto para lo que hoy son las festividades de los últimos días de octubre y principios de noviembre, dice la doctora Marilú Acosta.

El altar de muertos es de origen indígena y es un altar para muertos muy vivos que han pedido permiso para regresar con sus familias a mostrar que la muerte no es ningún fin, sino que la existencia es infinita, explica. 

La Conquista introdujo la religión católica, con su infierno y miedo a la muerte, que al fundirse con los pensamiento originarios dieron origen a la festividad sincrética de los Fieles Difuntos. Las iglesias eran lugar a donde iban las procesiones, había reliquias de pan de azúcar (antecesoras de las calaveras de azúcar) y pan de muerto. 

Este pan fue agregado de una manera sumamente natural por los religiosos europeos, porque es la representación de la eucaristía: la consagración del pan y el vino para recordar la muerte y resurrección de cristo.

El mito dice que el pan de muerto es testimonio de los sacrificios humanos que realizaban los indígenas, pero no se sostiene. 

El pan de muerto es de trigo y en la América precolombina el grano por excelencia era el maíz. La aceptación sobre que el pan de muerto significaba comerse al muerto en esa sociedad colonial indígena-española, pudiera tener orígenes en lo común de los sacrificios humanos de los indígenas, entremezclado con el rito de la comunión por lo que representa la ostia (cuerpo de Cristo) cristiana; afirma la doctora. 

El pan de muerto tiene variantes, lo hay en forma de calavera, de domo, con una bola a lo alto que representa el cráneo con cuatro huesos que pidieran representar los cuatro elementos (tierra, fuego, aire, agua, que dejaron los muertos) o los cuatro puntos cardinales, esenciales para el retorno de los muertos a casa.

También se hacen panes de muerto en forma de animales, vegetales o seres fantásticos.

Sus ingredientes son harina, levadura, azúcar, sal, huevos, mantequilla, manteca vegetal, agua de azahar, olor que recuerda a los muertos. 

La doctora Acosta dice que el altar de muertos puede ser sencillo con dos niveles que representan el cielo y la tierra, con tres al cual se le añade el purgatorio o el altar con siete niveles que representan los pasos necesarios para llegar al cielo y descansar en paz. En el cuarto nivel se coloca el pan que alimenta las ánimas que llegan, en el quinto nivel está la comida preferida de los difuntos, sólo como algo placentero, la nutrición y la energía la toman del pan. 

Comer pan de muerto con o sin altar durante octubre y noviembre es una tradición que nadie rompe, es una manera de honrar a los muertos, recordarlos e integrarlos a la vida diaria.

 

 
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