Más de 100 años de tradición

Calimaya: Representación de la batalla de Puebla

Un año más de la Batalla de Puebla y su recreación que transcurre de generación en generación por los habitantes.
Ximena García
06/05/2016 - 12:31

Desde temprano comienzan a alistar sus armas, el frente de batalla los espera, "hay que salir a defender lo nuestro", "¡qué viva México y mueran los franceses!", "viva el Ejército Mexicano", eran las frases que se escuchaban por las calles de Calimaya. Están nerviosos, pero certeros de defender su tierra.
Van limpiando sus rifles y cañones como pueden, los acompaña una banda de guerra, los hombres vestidos de militares mexicanos se encuentran con los franceses y se da la primer refriega. El ambiente se llena de humo de pólvora y el estruendo no enmudece los gritos de los valientes que están dispuestos a perder la vida. Los invasores se repliegan, saben que todo está perdido.
Así, es como se vivió la recreación de la Batalla de Puebla que protagonizaron en 1862, el Ejército Mexicano, liderado por el General Ignacio Zaragoza, y el francés, dirigido por Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez, durante la Segunda Intervención Francesa en México.
La representación estuvo a cargo de alrededor de 200 pobladores de La Concepción Coatipac, quienes por amor a las tradiciones, llevan más de 100 años haciéndola.
"Comencé a participar desde los 6 años, lo hice durante 60, en esa época no había cañones, sólo rifles, y la mayoría iba a caballo. Éste es un simulacro, todo empezó porque aquí la escuela se llama Ignacio Zaragoza, pero nadie nos preparaba, se conseguían los trajes de los soldados, era muy bonito, ahora todo ya se ha perdido, ya no usan los trajes de franceses, poco a poco se olvidan de los detalles", comentó Aurelio Flores, habitante de la comunidad.
Recordó que hace 50 años, la escuela ganó el primer lugar de un concurso de Matemáticas, y de premio, se pidió el busto del Generalísimo, pues su admiración a la labor que desempeñó en Puebla, era lo que inspiraba a los alumnos de la primaria.
Pero no era el único de los veteranos que disfrutaban la batalla, los que no participan ya, ahora se postran en las calles, cerca de las 11:00 de la mañana para apoyar al "ejército".
"Me tocó ser el general (Zaragoza), nos acompañaban hartas personas, lo que me gustaba era honrar el fuego, la valentía. Me acompañaban mis hijos, mi esposa, ahora ellos participan", relató Concepción Córdoba.
Al fondo, la banda de guerra de la primaria Ignacio Zaragoza, solemne, estoica, alentando a los militares a dar todo de sí a pesar de ser superados en número y preparación por los franceses.
El entonces mejor ejército del mundo fue derrotado, aniquilado emocionalmente, por uno visiblemente inferior pero con mejores motivos para luchar.
Más de mil espectadores se reunieron en torno al improvisado campo de batalla, los niños aprendían de historia, comenzaban a amar una de las tradiciones que ha enaltecido el nombre de su comunidad, conocida también como La Conchita, a nivel nacional por tener una de las representaciones más apasionadas.
“Ahorita la mayoría de los que actúan son del pueblo, son entre 150 y 200 personas, es una tradición que va pasando de generación en generación que comenzó un señor que se llamaba Juan Carbajal", mencionó Francisco Rodríguez, participante.
Una vez terminada la batalla, comienza la verbena en las oficinas delegaciones, puestos de comida y -en especial- de bebidas no alcohólicas, adornan el lugar y dan pie a la sana convivencia entre los pobladores que se sienten orgullosos de aquella batalla, de sus raíces, pero sobre todo, de ser mexicanos.

 
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