Defiende tus derechos

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Te decimos qué hacer para poner límites y hacerte respetar con lo que deseas para tu vida
Víctor Jiménez
16/04/2019 - 05:18

Es sorprendente, pero a muchos les cuesta creer que tienen estos derechos básicos: el derecho a elegir lo que quieren para su propia vida, a decir que no, a equivocarse y a cometer errores.

Para poder defender lo que piensas, sientes o quieres debes estar [email protected] de tu derecho a actuar de forma diferente a los demás, ignorar comentarios u opiniones ajenas si no las encuentras de utilidad o pedir que las personas actúen de tal forma que no te afecten. Si quieres poner límites y hacerte respetar, asegúrate de ejercer tu derecho a lo siguiente:

Tienes derecho a decidir lo que quieres para tu propia vida. Nadie más que tú puede decidir cómo vivir tu vida. Y, sí como la conocemos, sólo tienes una. Si eres un adulto, ni tus padres, abuelos, amigos o maestros pueden forzarte a vivir como a ellos les gustaría que lo hicieras. Cuando te surjan dudas respecto a esto, pregúntate: “Qué vida quiero vivir, la que otros han planeado o desean para mí, o la que yo quiero?”.

Tienes derecho a actuar de manera diferente a otras personas. Cada persona piensa, actúa y siente de forma particular. Socialmente hay mucha presión para que actuemos como los demás. Es probable que tus padres, tu pareja y tus amigos esperen que actúes como ellos al solucionar los problemas, elegir una ocupación o expresar tus afectos. No existe ninguna regla que sostenga que debes actuar de tal o cual forma. Tú, al igual que todos los demás, necesitas aprender por medio de tu experiencia. Para lograrlo es necesario que pruebes, te equivoques, aciertes y finalmente aprendas qué es lo mejor para ti.

Tienes derecho a ignorar cualquier consejo que recibas. Si alguien te da un consejo sin preguntar si lo necesitas o quieres que te lo den, tienes todo el derecho a ignorarlo. Si tú mismo pediste el consejo, o estuviste de acuerdo en que te lo dieran, también tienes el derecho a no tomarlo en cuenta. Está bien escuchar las opiniones ajenas, pero al final tú decides qué quieres hacer.

Tienes derecho a intentar cambiar lo que no te satisface. A algunos les cuesta pedir lo que es importante para ellos y terminan haciendo a un lado sus deseos y necesidades. Atrévete a pedir a los demás cómo te gustaría que fueran las cosas. Nota que estamos hablando de pedir, no de exigir. Es posible que el otro esté de acuerdo en cambiar sus actitudes o acciones, pero quizás no quiera hacerlo. Él/ella tiene derecho a negarse a cambiar tanto como tú  a pedirlo.

Tienes derecho a decir que no. Decir “no” te sirve para poner límites, defender tu espacio o hacer una aclaración. La dificultad para decir “no” te lleva a ceder demasiado, por ejemplo, ante las peticiones ajenas. Decir “sí” con demasiada frecuencia puede ser desgastante. A muchos no les gustará que digas “no”, pero tú no estás en este para cumplir con las expectativas de los demás o hacerlos felices ¿o sí?.

Tienes derecho a equivocarte y a cometer errores. Evita sentirte defectuoso o que hay algo malo en ti cuando cometes errores. Todos nos equivocamos porque somos humanos. Tienes derecho a probar diferentes formas de actuar o a tomar decisiones y fallar. Trátate con amabilidad y comprensión cuando caigas en un error. Evita equivocarte aún más al torturarte por ser imperfecto.

Parecería que actuar de acuerdo con estos derechos es obvio, pero en realidad no lo es. Muchas personas se olvidan de ejercerlos. Quienes sí lo hacen experimentan menos ansiedad, son firmes sin ser agresivos y sienten mayor seguridad y confianza en sí mismos. Vale la pena ejercerlos en la vida diaria.

 

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