En el centro pocas veces hay oportunidad de sentarse a disfrutar una comida completa decente, y quitémosle lo decente, ¡barata! En el restaurante Colonial, por tan sólo 35 pesos puede usted comer de forma abundante y deliciosa.
Este restaurancito de 17 mesas, se ubica en la Casona de Tacuba 53 (saliendo del metro Allende rumbo al Zócalo), que cuenta Don Artemio del Valle-Arizpe, fue donde Josefa Ortiz, a los 14 años, y antes de ser de Domínguez, ayudaba a hacer los quehaceres domésticos y de paso se llenó la cabeza de ideas independentistas provenientes de personajes como Joaquín Fernández de Lizardi, “El Pensador Mexicano”.
Por los cuartos de este edificio de techos de madera y vidrio biselados pasaron el novelista mexicano Manuel Payno y el introductor del telégrafo en México Don Juan de la Granja.
Como en casa
La especialidad, el precio y el ambiente, tienen buen sazón, sin mucha grasa, casero el asunto. Por ejemplo a principio de semana sirvieron consomé, sopa de pasta o arroz, pollo con mole rojo –que, aunque picoso estaba bastante rico–, o bien carne de hamburguesa con ensalada; agua de papaya (que si sabía a fruta y estaba cargadita) y los imperdonables frijoles de la olla.
Por las mañana El Colonial, abre sus puertas para ofrecer desayunos completos, nada pretencioso, los clásicos molletes, huevos en todas sus formas, café, jugo o fruta, y para los espíritus hambrientos carne asada con chilaquiles, el precio los mismos 35 pesitos.
Uno de los dueños del “El Colonial” es Eduardo Cisneros, quien siempre se da un tiempo de platicar con sus clientes, y con los conocidos hasta de compartir la mesa. Para él, el objetivo de este pequeño espacio es recuperar la tradición de las fondas, algo que ha logrado en sus nueve años de existencia.
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