Atravesó la multitud de hombres trajeados que a gritos compraban a temprana hora de la mañana, vestía un saco de esos que uno sólo ve en los aparadores, usaba mancuernillas y en la bolsa camisa de algodón con cuello blanco un puro de los que fuma Fidel Castro. Levantó la mano y como si de eso dependiera su vida le grito a Elliot Nez: ¡Me das uno de camarón grande con pata, dos pescaditos y una tostada de jaiba!
Desde hace 30 años El Jarocho de las Lomas vende en su carrito ambulante cocteles de camarón, pulpo, pata, ostión, pescadillas, tiras de pescado capeados, empanadas y tostadas. Fue don Antonio Nez quien inició el negocio. En un carrito de supermercado recorría la zona más pudiente del Distrito Federal, esa cuyo código postal es el 11000.
Tan buenos eran sus cocteles que la gente le pidió se quedara un sólo lugar y se afincó enfrente de la gasolinera De los Virreyes, junto al Hospital de perinatología, en las Lomas; cuando la remodelaron se cruzó la calle y desde entonces ahí despacha su hijo Elliot, quien abre a las 11 de la mañana y cierra a las 5 de la tarde.
Los precios son una ganga: el coctel chico (bastante llenador) 40 pesos, las empanadas 12 igual que los filetitos de pescado y las pescadillas 10. Ahora si quiere un caldito de camarón y todo calientito puede ir al desnivel que atraviesa periférico esquina con Monte Elbruz, ahí debajo del estacionamiento más grande del mundo con dos pisos, puede comer con la hermana y el cuñado de Elliot, quienes atienden la sucursal de El Jarocho.
Es recomendable llegar temprano, pues a las dos o tres de la tarde hay que formase hasta por media hora y si llega después de las cuatro lo más seguro es que le tenga que ayudar a levantar el puesto porque de comida, nada. Además Elliot nos prometió promoción especial mañana a quienes lleguen a Virreyes antes de las 12 con El Gráfico en la mano, a ver si no se nos raja...
Donde encontrarlo: Av. De los Virreyes esquina Iturrigaray y Prado Sur, frente al parque Torres Bodet, Lomas de Virreyes.