Venezuela es un semillero de grandes y atrevidas bellezas, pero la historia de Vanessa es diferente. Descendiente de una familia conservadora, ahora dice, en la plenitud de su vida, aprendió a quererse, ser muy entregada en el aspecto romántico y por supuesto, no pone frenos a sus fantasías.
La sudamericana comenta que aun siendo muy joven no se atrevía a ponerse una minifalda, pero su timidez la perdió en una discoteca, donde dejó impactados a muchos. Esa fecha cambió mucho su vida, porque ahora se da gusto en todo y no tiene límites.
Ahora es una mujer que “sabe lo que tiene”, por lo cual, para volver locos a los hombres gusta de usar ropa íntima de encajes en colores blanco, rojo y amarillo, los cuales se ajustan perfectamente a su curvilínea figura de mujer latina.
Como una chica que gusta de experimentar sensaciones “fuertes”, dice que no le molestaría acompañarse de otra chica para satisfacer a su galán.
“Muchas mujeres pensamos en sentirnos incómodas, pero como fantasía, yo creo que hay que disfrutarlo, porque a mí sí me encantaría complacer a mi pareja”, finaliza Vanessa.