Lesbian show (1)

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(Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 18/06/2019 05:18 Lulú Petite Actualizada 12:18
 

Querido diario: La semana pasada hice una confesión que me había guardado desde mis tiempos en la agencia del Hada. Te conté mis dos primeras experiencias en la cama con mujeres y quedé el jueves de contarte hoy la tercera.

Siendo franca, lo mío, lo mío, lo mío, es el pene. Amor romántico sólo he sentido con hombres y sexualmente es como me siento cómoda. Sin embargo, he experimentado. Las primeras dos veces, fue por trabajo, atendiendo a parejas como clientes, pero la tercera fue por puritito gusto, aunque también salió de una chambita.

Trabajaba aún en la agencia del Hada y nos mandaba a eventos. Eran eventos con muchos clientes. Orgías a las que íbamos varias en una fiesta y nos metíamos a la cama con los señores que estaban allí para divertirse. Entre mis colegas había una morrita que se llamaba Paloma. Yo tenía como 18, ella veintitantos. Era zorrísima.

Cuando vas a eventos y hay muchos clientes, cobra la que coge. No se cobra por ir, sino por palo. Así que la que más cobra es la que a más clientes se merienda. Ella era buenísima para eso. Los seducía con la mirada, los conquistaba con la sonrisa y cerraba el trato arrimándoles el chicharrón. Unos hermosos senos que le abrían todas las puertas.

Estaba yo en uno de esos eventos, cuando entré en una de las habitaciones, era Paloma desnuda, al lado de otra colega, una rubia, joven y con apariencia tímida. Junto a ellas, de pie, estaba un tipo cuarentón que las miraba con morbo: 

—Quiero verlas cogiéndo— dijo con una sonrisa ladeada, y se aflojó la corbata. —Bésense.

Algo en la escena me puso muy caliente, así que me quedé en la entrada, oculta un poco por la puerta, otro poco por la oscuridad. Entonces Paloma se giró hacia mí, me vio y la vi, nuestras pupilas se encontraron, pero no dijo nada, sólo sonrió y siguió cogiendo.

Vi la boca sonrosada de la chica rubia, y cómo la Paloma se acercó hacia ella para besarla con pasión. El tipo se masturba viéndolas atentamente, como poseído. Ellas se tocaban, pero no era algo fingido, realmente Paloma se estaba cogiendo a la chica y las reacciones de ella eran auténticas. Estaba disfrutando las caricias y los besos de Paloma, entonces metió primero uno, después dos y al final cuatro dedos en la vagina de la rubia, que tuvo un orgasmo a gritos.

—Bueno, me toca—Dijo el hombre cuando se puso de pie y comenzó desnudarse.

La chica se hizo a un lado y el hombre abrazó a Paloma, besándola mientras con sus dedos la estimulaban por detrás, preparándola para más sexo. Entonces le ordenó ponerse a cuatro, se puso el preservativo y la penetró despacio. Yo los veía, masturbándome, cuando sentí el orgasmo, sentí muchísima pena y me fui.

Antes de irnos, Paloma se me acercó al oído y con voz cachonda, dijo que si le llamaba un cliente que quisiera un trío me llamaría. Le di mi teléfono y se fue. Esa misma semana me habló. Ya tenía al cliente, pero de eso te cuento el jueves.

Hasta entonces, Lulú Petite

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