SOÑABA CON CONVERTIRSE EN ABOGADO

Familiares despiden a policía atropellado

Juan estaba por iniciar sus estudios universitarios; era un hombre trabajador, dice su madre
14/04/2016 - 10:15

El martes Juan Campos Palma salió de su casa ubicada en el Barrio de Xochiaca parte alta, en Chimalhuacán, encomendándose a la Virgen de Guadalupe y a San Judas Tadeo.

Siempre lo hacía cuando se dirigía a las calles de la ciudad de México, donde prestaba sus servicios como policía de la Secretaría de Seguridad Pública. 

“Ya me voy mamá”, dijo a su madre Florentina. Ella le dio un beso y la bendición: “Ve con Diosito”, fueron las últimas palabras. 

EXIGE JUSTICIA

Durante la tarde, cuando ella regresó luego de un día de trabajo realizando quehaceres domésticos en otras viviendas, recibió la noticia. Una trabajadora social le informó que su hijo tuvo un accidente y no sobrevivió.

Con lágrimas en los ojos, ella exigió justicia y aunque sabe que nada le regresará a su hijo, pide a las autoridades que el responsable pague.

Ayer, su féretro permanecía en el patio de su humilde vivienda. Sobre el ataúd yacía la bandera de México y su fotografía. 

Durante la noche del martes, sus compañeros le rindieron un homenaje y el día de ayer era velado por familiares y vecinos. 

ERA UN CHAVO TRABAJADOR

Juan fue un joven muy trabajador, su rutina era de la casa al trabajo y del trabajo a la casa.

Doña Florentina cuenta que Juan, de 22 años, era el cuarto de cinco hijos. 

Siempre fue un chico muy aplicado y su deseo de ser policía lo heredó de su padre, don Gabino Campos, quien lleva 17 años en las filas policíacas.

Pero una de las grandes ilusiones de Juan antes de ingresar a la policía era seguir con sus estudios en la universidad. Quería ser abogado. No lo pudo realizar en aquel momento, por la falta de recursos.

“No alcanzaba el dinero, para que él pudiera seguir con sus estudios”. Fue así que buscó trabajo hasta que ingresó la policía.

Una vez en la corporación, él decidió cumplir su sueño; estaba a punto de iniciar sus estudios de abogacía. 

TODO POR SUPERARSE

Él no tenía novia ni hijos, lo que quería era superarse, dijo su madre, quien reconoció que le daba miedo que su hijo se dedicara a esa profesión, por el gran riesgo que representa. Y aunque él sabía de los riesgos, le decía que todo era por salir adelante. 

Juan vivía con su madre y sus tres hermanos en la parte alta del Barrio de Xochiaca, una zona, donde aún no hay pavimentación y servicios como agua y transporte público tampoco llegan. 

Él compartía un pequeño cuarto con sus tres hermanos, con quienes convivía y cuidaba, ellos solían acompañarlo los domingos para verlo jugar futbol en un campo llanero de la colonia. Sus equipos favoritos eran el América y Morelia.

SU ÚLTIMA MORADA

Una cazuela de frijol y arroz, que los vecinos ayudaron a preparar, es lo que se ofreció a conocidos y familiares de Juan. 

Este jueves será llevado a su última morada vestido con el uniforme de futbol que utilizaba para jugar los fines de semana, en el panteón de Todos los Santos.

Antes se le realizaría una misa en la iglesia del Barrio de Xochiaca, el lugar que lo vio crecer. Aunque era reservado, dice su madre, Juan siempre pasaba tiempo con su familia, veía lo bueno y tenía una sonrisa en su rostro.

 
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