Su peor chiste
HELMER G. MORALES
El Universal

Domingo 22 de noviembre de 2009

La historia del payaso Chuponcito es como la de muchos otros mexicanos, quienes para destacar en la vida, primero tuvieron que sufrir, y de hecho, uno de los peores chistes que le hizo sudar la gota gorda, fue la que le hicieron precisamente sus hijos

La historia del payaso Chuponcito es como la de muchos otros mexicanos, quienes para destacar en la vida, primero tuvieron que sufrir, y de hecho, uno de los peores chistes que le hizo sudar la gota gorda, fue la que le hicieron precisamente sus hijos.

Ahora, como cuenta, es una anécdota chistosa, pero en su momento fue algo que le hizo quedar aún más, con los pelos de punta. 

El payasito tierno de la televisión, como ya lo catalogan muchas personas del público, menciona que antes de llegar a la televisión, iba a realizar un show  muy importante para él; sin embargo,  sus hijos le hicieron la “travesura” y le escondieron sus zapatos, “en el momento que más lo necesitaba”.

Por supuesto, la sonrisa se le borró del rostro y la desesperación le inundó, pero su calzado estaba nada menos que... en la maleta de su trabajo.

Ahora, Alberto, nombre real de este profesional de las risas, cuenta la anécdota con un esbozo de melancolía, pues indica, ahora el mundo se ve diferente, pues gracias a que ganó un concurso en Se Vale, todo le ha llegado muy pronto, hasta que el público lo reconozca por la calle.

De inconfundibles pelos electrizados y los ademanes que asemejan a un niño de cuatro o cinco años, dice que su imán se debe a que no es un payaso que busque el éxito instantáneo a través de los dobles sentidos, porque su objetivo es complacer a la familia, por lo que se hace más difícil su trabajo, el arte de hacer  humor blanco.

Y es que no toda su historia se resume en este poco tiempo que aparece en la tele, como indica Alberto, son 24 años de preparar a Chuponcito, 24 años de “tocar puertas”.

Las palabras sinceras surgen de su máscara maquillada. Ahora, que siente los abrazos de la fama, considera, uno de sus objetivos es ayudar a los niños de bajos recursos con cáncer.

Aunque por otro lado está el momento de la fiesta: “Hay proyectos para grabar un disco infantil, esperaremos una buena canción que identifique al personaje y me gustaría que fuera con canciones de corte pop”.

Los anhelos son muchos, y como el niño que representa, Chuponcito sólo piensa en seguir soñando, tocando el suelo.


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