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| Tocaron la gloria del pancracio |
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GABRIEL CRUZ
El Universal Jueves 02 de julio de 2009 |
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Alejandro y Alberto Pérez Jiménez, quienes en vida lucharon como Espectrito II y La Parkita, nacieron para ser luchadores, pasión que extendieron hasta horas antes de su muerte, cuando el destino les aplicó una llave fulminante para terminar con dos carreras que alcanzaron momentos de gloria sobre el ring. Cobijados por el ejemplo de su hermano mayor Espectrito I, los jóvenes abrazaron al pancracio como su forma de vida, y las enseñanzas del Drácula III les dio el toque final para saltar a las grandes empresas. La Empresa Mexicana de Lucha Libre y la Triple A fueron testigos del crecimiento y empuje de ambos estetas, que se convirtieron en figuras de inmediato. Un idilio con los costalazos que confirmaron horas antes de pasar a mejor vida, cuando luchando en Cuajimalpa salieron ovacionados de la arena; sin saber que horas después el destino apagaría el último suspiro de sus vidas. Sus máscaras yacen sobre los féretros que los llevarán a su última morada, y a su lado, sus hijos parecen revivir en su mente las grandes noches que sus padres vivieron en la lucha libre. El año 1992 marcó su debut en el arte del catch, una carrera en la que personajes como los Pequeños Diablos, Voladorcito y Fuercita Guerrera acabaron de pulirlos, antes de adoptar los que los acompañaron hasta el día de su muerte. Alegres y bromistas, así serán recordados los gemelos Pérez, quienes vivieron su momento de gloria del año 1997 al 2000, cuando brillaron como minis superestrellas en la empresa estadounidense WWF. Aunque ya se planea una función en su honor, la mejor despedida ocurrirá hoy, cuando sus amigos y familiares les den el último adiós en el panteón San Lorenzo.
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