El Universal
 
El Gráfico

Exploran los caminos del deseo
Cientos de parejas se dieron cita en el Palacio de los Deportes para alejarse de la rutina y conocer lo más novedoso en el arte del placer

Imprimir | Envíar |
Comenta la nota
Ángel González
El Gráfico
Sábado 28 de febrero de 2009

 

 

 

 

 

 

 

Los ardorosos llegan de dos en dos; con ánimo de compartir este día, de pasársela bien, de descubrir nuevas tierras del deseo. Y sí, retan a la muerte... del cuerpo, del amor y de la rutina. Y detrás de los ojos les fermenta el deseo.

Y lucen vestimentas de lo más variadas. Unos portan trajes de deseo y otros de amor candoroso, otros de respeto y otros de lujuria contenida. Ellas sonríen tímidas y hasta voltean la vista ante los “horrores” de ver cómo unas mujeres perfectas, trepadas en una música trepidante, calientan a sus amados con movimientos de diosas.

Alguien dice por ahí, “ándale, aprovéchate ahora”. Y él se “deja querer”. Algunos vienen tan juntos que si pudiéramos verlos en posición horizontal, testificaríamos el nacimiento de un animal mitológico con dos espaldas.

Por sus expresiones y esas miradas tan candentes, los ardorosos, imaginamos, harán una pausa, antes de llegar a casa. Y allí matarán el hastío de todos los días y compartirán sus nuevas calenturas, y por supuesto las nuevas rutas de su pasión.

Caballeros de triste figura, los más, caminan tomados de la mano, de ellas, como con temor, pues si por un instante se soltaran, temieran perderse en la selva de la cachondez. Se aprietan y se acurrucan en el pecho de su amada o en el de alguna otra, cuyos senos desnudos, los reciben gustosos.

Damiselas de sonrisas fáciles, de miradas coquetas, disfrutan con mayor pudor, pero disfrutan y eso es lo que importa.

Detienen el paso, continúan, aprietan el paso cuando llegan al área de los deseos femeninos. Jóvenes de cuerpos esculpidos las esperan y ellos, los ardorosos, aprietan los dientes, tragan saliva y aprueban con la cabeza.

Los ardorosos deambulan por la Expo Sexo y Entretenimiento, trenzan sus brazos como serpientes, mientras sienten cómo se les va la vida entre el sexo y los suspiros que aprietan en el pecho pero que si se descuidan pueden dejar salir cuando ven un cuerpo de esos por los que un caballero puede batirse en duelo.

 

 


Comenta esta nota
Crea comunidad. Comenta, analiza, critica de manera seria. Mensajes con contenido vulgar, difamatorio o que no tenga que ver con el tema, serán eliminados. Lee las normas | Políticas de uso | Políticas de privacidad
 
 

PUBLICIDAD






DIRECTORIO | CONTÁCTANOS | CÓDIGO DE ÉTICA | PUBLICIDAD | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO | HISTORIA
EL GRÁFICO | MINUTO X MINUTO | EL MUNDO | MÉXICO | ESTADOS | DF | FINANZAS | SOCIEDAD | PYMES | DEPORTES | ESPECTÁCULOS | CULTURA | ESTILOS | CIENCIA | COMPUTACIÓN | MENÚ | AUTOPISTAS | DESTINOS | SALUD | TU DINERO | GUÍA DEL OCIO | DISCUSIÓN | MULTIMEDIA | VIDEOS © 2000 - 2009
Todos los derechos reservados. El Universal Compañía Periodística Nacional. De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.
EL UNIVERSAL | aviso-oportuno.com.mx | AGENCIA INTERNET | CONEXIÓN TV | CONEXIÓN RADIO | VE FUTBOL | tVa | EL UNIVERSAL EN YOUTUBE | CIRCULO UNIVERSAL