Ahora que se acercan las vacaciones muchos niños estarán en casa, por eso sugerimos a las mamás que los incluyan en la preparación de la comida, con esta actividad mejorarán sus hábitos alimenticios y aprenderán a combinar comestibles.Los pequeños disfrutan cocinar, ya que es una tarea entretenida. La inclusión de los menores en la cocina puede resultar muy útil cuando tienen rechazo a ciertos alimentos (verduras y pescado).
Otra opción es que los padres cocinen los alimentos y los niños se ocupen de la decoración, que es algo que les llama mucho la atención y con ello van adquiriendo responsabilidades en el hogar.
La comida no es un premio, no es un castigo, y tampoco debe ser un desahogo a las tensiones de una persona. La comida debe tener su lugar, su hora, y su control. Los grandes responsables por el sobrepeso de un niño son sus padres, aquellos que determinan lo que se consume en la casa.
Normalmente, sea por los errores, obsesiones, o por el desconocimiento y ignorancia de sus padres, los niños consumen más cantidad de alimentos de la que necesitan, y su alimentación es muy rica en grasas, azúcares, presentes en grandes cantidades de carne, en alimentos precocinados, y en los dulces y bollos. Son niños que no consumen verduras, legumbres, frutas, ni pescado. Integrarlos a la cocina servirá para que se familiaricen con alimentos nutritivos y los incorporen a su dieta.
Entre las tareas que pueden encargarse a los pequeños para que conozcan los procesos casi a manera de juego están lavar las frutas y verduras; trocear la lechuga para hacer la ensalada; mezclar los alimentos; untar crema, mantequilla, etcétera; pelar frutas: naranjas, plátanos; triturar papas, calabaza, zanahorias para hacer puré y pelar huevos duros.