Dos mujeres sexoservidoras de la zona de Garibaldi son las principales sospechosas del homicidio de Alejandro y Alberto Jiménez, los luchadores gemelos asesinados el pasado lunes en un hotel de la colonia Centro.El retrato de una de las responsables indica que es una mujer de aproximadamente 40 años, de complexión robusta, de 1.55 metros de altura, de tez morena, cabello largo y obscuro. Aunque la sospechosa actuó en complicidad de una mujer más, la PGJDF no ha concluido la imagen de la segunda homicida, pues los tres testigos continúan declarando.
Además, existe la imagen de dos videos, uno del hotel y otro de la calle, que son analizadas por la policía para terminar el segundo retrato.
Según el análisis de Semefo, los hermanos fallecieron a causa de una congestión visceral generalizada. Y aunque los cuerpos de los luchadores ya fueron entregados a sus familiares, será dentro de 15 días cuando el examen toxicológico e histopatológico defina la causa real de muerte.
LA PGJDF descartó que las responsables formen parte de una célula de la banda de Las Goteras, desarticulada en 2007; sin embargo, indica que el modo de operar fue similar al de los delincuentes, quienes utilizaban gotas oftálmicas en bebidas alcohólicas para dormir a sus víctimas. El uso en exceso del químico, combinado con alcohol, provoca la muerte.
SE VAN JUNTOS
Horas antes de haber muerto, los gemelos acudieron a un bar llamado Brania, donde pasaron la noche ingiriendo bebidas alcohólicas. Al salir de ahí contactaron a las dos presuntas criminales en Garibaldi.
Es Édgar Hilario Curiel González, encargado del hotel ubicado en el número 9 de la calle Incas, quien declaró que fue el lunes, a las 6:30 de la mañana, cuando los hermanos rentaron el cuarto 52 del hotel Moderna. Minutos después de entrar a la habitación, una de las mujeres solicitó al encargado le llevara dos cervezas en lata.
Dos horas después las sexoservidoras abandonaron el edificio con dos bolsas de hule en las manos.
Fue a la una de la tarde del mismo día, hora en que venció el tiempo de ocupación de la habitación, cuando Curiel González tocó a la puerta.
Al no recibir respuesta, el hombre usó la llave maestra para entrar a la habitación y encontrar a los dos luchadores muertos.