Leí su reportaje sobre la muerte de Michael Jackson y la declaración de Felipe Calderón sobre la misma (dijo que la muerte del cantante había sido por el uso de drogas), y francamente estoy muy molesta y no porque sea verdad o mentira lo que declaró acerca de sus adicciones o porque sea una fanática de Jackson, sino porque, como mandatario de una nación, debió considerar el sentir de muchos mexicanos y haber hecho una declaración sobre lo más positivo de su vida y considerar la importancia que su legado musical ha aportado a varias generaciones, no sólo de los 80 y 90, sino también de las actuales.Y es que varias de sus canciones y coreografías se siguen utilizando para festivales escolares. En lo personal me ha tocado bordar el famoso guante y calcetas con lentejuelas plateadas y confeccionar el disfraz para thriller.
Así que es de suponer fácilmente que Michael Jackson sí pasará a la historia y millones le llorarán y recordarán.
Lo anterior a lo mejor le duele a Calderón, ya que “quizá”, si se le “recuerda”, será por su ineptitud y comentarios fuera de lugar, que por lo visto es distintivo de presidentes panistas (recordemos a Fox).
En lo personal hace ocho años perdí la audición total de ambos oídos.
Sin embargo, aún veo videoclips de Jacko y a la par tarareo sus canciones.
Quiero compartirles que aunque no oiga todavía me sé de memoria esas canciones y recuerdo la música al pie de la letra.
Esas canciones me hacen recordar la mejor época de la juventud de la década de los 80 y 90, que es la que corresponde, en mi caso, a la etapa en que estudé la preparatoria y la universidad.
Claudia Barrios Castillo