Males nocturnos modernos

Para que un niño duerma bien hay que alejar cada noche celulares, tabletas y otros aparatos que les impiden conciliar el sueño
Silvia Ojanguren
28/04/2015 - 03:00

En el desarrollo infantil intervienen muchos factores, como es la alimentación, salud, juegos y hasta el uso de aparatos electrónicos, ya sea celulares, tabletas, videojuegos o televisión, que pueden llegar a afectarlos.

El endocrinólogo pediatra Armando Blanco explica que  “durante la etapa de desarrollo, el ciclo del sueño en los niños determina la calidad de su descanso y crecimiento, porque es cuando la hormona de crecimiento alcanza su máximo nivel de segregación: poco después de que los niños se quedan dormidos”.

Alerta general. Pero el especialista advierte que la luz que emiten los dispositivos electrónicos se vuelve nociva, sobre todo por la noche, aún más que la de los focos y las lámparas, porque altera el ritmo biológico o circadiano, que es responsable de la secreción de las sustancias hormonales durante el sueño, como cortisol, melatonina, prolactina y la hormona de crecimiento.

“El pico máximo de segregación de hormona de crecimiento coincide con la presencia de sueño delta profundo; es decir, durante las primeras dos horas de sueño que se alcanzarán niveles de hasta 60 ng/ml”, explica.

“La secreción de hormona de crecimiento depende de la edad, de ahí la importancia de mantener fuera del alcance de los niños, celulares, tabletas, computadoras, videojuegos y otros aparatos que puedan afectar el proceso para conciliar el sueño”, advierte  Blanco.

Horas de sueño. El especialista habla del ABC del bien dormir y sus alteraciones:

1. Un recién nacido debería dormir, en promedio, 16 horas por día; los niños pequeños requieren de 10 a 13 horas. La cantidad total de sueño disminuye considerablemente hasta los 20 años de edad.

2. Los recién nacidos duermen varias siestas en el día, además de un periodo de sueño prolongado en la noche; conforme los niños crecen, eliminan las siestas y obtienen el descanso requerido por la noche.

3. Los niños con ciclos de sueño alterados no producirán los niveles de hormona de crecimiento necesarios para su desarrollo, lo que puede provocar baja estatura.

Ciencia y conciencia. “De acuerdo con un estudio publicado en 2011 por el equipo de investigación del Bambino Gesu Children’s Hospital, en Italia, los niños con deficiencia de hormona de crecimiento dormían menos horas y, por ende, tenían un sueño de baja calidad, a diferencia de los  que crecían normalmente y dormían las horas suficientes para su edad. 

La deficiencia de hormona de crecimiento también afecta el sistema inmunológico, haciendo que los niños sean más vulnerables a enfermedades”, dice el endocrinólogo pediatra.

Se debe vigilar el sueño para identificar alteraciones y, de ser necesario, acudir con el especialista, quien determinará si requieren  hormona de crecimiento humana recombinante.

 

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