Mal diagnóstico

El bajo rendimiento escolar a veces es asociado a trastornos que los niños no padecen
Silvia Ojanguren
26/03/2014 - 03:30
Los padres y maestros deben saber que la inmadurez emocional infantil se puede lle-
gar a confundir, ya sea en la familia o la
 escuela, todo porque es similar al trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), indican expertos del Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI).
Este problema, explican, está asociado con un bajo rendimiento escolar y es común que los niños padezcan problemas de lenguaje y  lectoescritura. 
Y, contrariamente a lo que piensa mucha gente, señalan, se trata de pequeños con capacidades intelectuales normales e incluso sobresalientes, pero su problema es que no han desarrollado las habilidades esperadas y acordes a su edad por motivos estrictamente psicológicos. 
 
Ojo, mucho ojo 
 
“Son niños sobreprotegidos en demasía,  y con papás sumamente aprensivos y que  de forma inconsciente inhiben su desarrollo normal. No son estimulados y las consecuencias son contraproducentes”, subraya  la doctora  Claudia Sotelo Arias, directora  del CEEPI. 
 
Los hechos demuestran que existe un repunte considerable del padecimiento y que se da por motivos diversos: Por el clima de inseguridad, los niños ya 
no son sociables como lo eran hace unos años, ya no juegan en la calle o fuera de  sus hogares; por sobreprotegerlos, los padres no les enseñan a defenderse; son niños 
producto de procesos de infertilidad y esto conlleva una fuerte carga emocional, entre otros factores. 
 
Los padres, comenta, promueven los  temores en vez del valor para resolver los  problemas. Y por no verlos frustrados, viven en la frustración y les dan todo aunque no se lo merezcan. 
 
“No hay como un diagnóstico basado en pruebas que miden el nivel de inmadurez y de inteligencia”, dice la especialista.
 
Agrega que hay buenas noticias: 82% de los casos se trata de niños normales, pero con algún grado de inmadurez psicológica. Sólo 18% sí presenta inmadurez intelectual y otro tipo de padecimientos (TDAH, daños neurológicos, bajo coeficiente intelectual, etcétera), dice la especialista.
 
Puntos de vista médicos 
 
Sotelo Arias señala que el tratamiento para revertir la inmadurez se basa en terapias  de juego.
 
“Los niños se divierten al mismo tiempo que refuerzan su autoestima y logran ganar autonomía. Para sus padres, la intervención psicológica prevé cambios en la dinámica familiar y escolar. 
“Por lo tanto, si cuenta con el apoyo familiar y de sus centros de estudio los ni ños pueden revertir la inmadurez a mediano plazo”.
 
Los síntomas de inmadurez psicológica son problemas de lenguaje, niños que no hablan o hablan con monosílabos a una edad que se espera que formen palabras, así como dificultad de lectoescritura y retraso en la coordinación motriz y en la percepción de objetos: se pegan en paredes, pasamanos, siempre traen moretones.
Además, puede haber retraso en el control de esfínteres, baja estima y suelen ser muy inquietos.
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