¿A qué juegan?

Al ver a un niño jugar podemos deducir su estado de ánimo, preocupaciones e incluso episodios de su historia personal
Silvia Ojanguren
20/05/2016 - 05:00

Ver a los niños jugar   por  algunos minutos sirve para comprender que forman parte de su mundo interno. 

Los niños juegan y se divierten, y aprenden, ya que el juego es su principal herramienta “para aprender sobre su mundo” y al observar a un niño jugando podemos deducir su estado de ánimo, sus preocupaciones e incluso episodios de su historia personal.  

Regina Ojeda y Érika Proal, directoras de Neuroingenia, nos cuentan que con los juegos “los pequeños comunican lo que sienten, lo que piensan e intentan plasmar su realidad para que les sea más fácil comprenderla”. Se debe  a que todavía no cuentan con la capacidad para reconocer por sí mismos lo que sienten”, dicen.

Fantasías y realidad. Los niños, cuentan las especialistas, tienden a crear con gran facilidad un intenso vínculo afectivo con sus peluches, esto por sus cualidades de suavidad, ternura y proximidad, que provocan   se acerquen a ellos y formen relaciones estrechas, convirtiéndolos en compañeros de juego y amigos inseparables.  

En su calidad de voceras de Build-A-Bear subrayan que estas razones “nos motivan a pensar que un suave y tierno oso de peluche es quizá la mejor herramienta para acercarnos a la vida emocional de nuestros hijos”.  

Vínculo. Tener   un peluche en casa con el que los pequeños se logren identificar, no sólamente permitirá que puedan comunicarse a través del mismo, sino que ayudará a los padres a conocerlos en un nivel que nunca antes hubieran pensado. 

En el momento del juego, un padre puede preguntar cosas como ¿cómo se siente el osito?, ¿a tu coneja le gusta cuando tiene que ir a la escuela?, ¿cómo se sentiría tu caballito si le dijera que vas a tener un hermanito?  

De esa manera verán inmediatamente cómo los pequeños responden por su peluche, utilizando sus propias emociones para rellenar los espacios vacíos. Es una manera menos amenazante de acercarse a un hijo, que hacer las preguntas en forma directa. 

“Los amigos de peluche de Build-A-Bear cuentan con características que les permiten ser un juguete ideal para la proyección emocional de los pequeños, ya que son juguetes sin instrucciones y sin una estructura fija, por lo que para poder jugar con el peluche, el niño o la niña tendrán que utilizar partes de su propia historia o de sí mismos para lograrlo”. 

La acción es importante y se trata de un lugar donde se puede crear, personalizar y dar vida a un amigo de peluche, ofreciendo la posibilidad de generar vínculos emocionales y crear compromisos a través de la diversión.  

 

 

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