¿Sientes que te saltan las piernas?

Si de repente te hormiguean o te arden al llegar la tarde, puedes tener la enfermedad de Willis Ekbom
Silvia Ojanguren
16/03/2016 - 05:00

Alguna vez has tenido la sensación que tus “piernas saltan” o se te dificulta conciliar el sueño? Entonces, es momento de que consultes al médico porque es posible que padezcas el síndrome de las piernas inquietas o enfermedad de Willis Ekbom, que tiene ese por los apellidos de los primeros médicos que la describieron y definieron como un síndrome que no conduce a otros problemas de salud, pero puede hacer difícil el descanso nocturno.

Primeros pasos. Expertos médicos de Mayo Clinic nos cuentan que se trata de un impulso desagradable o incómodo de mover las piernas y que algunas personas dicen que es una sensación de hormigueo, tirón o ardor en los muslos, pantorrillas y pies. 

La sensación se alivia temporalmente cuando uno se pone de pie y camina un poco, al cambiar de posición o estirar las piernas. Los síntomas del síndrome de las piernas inquietas empiezan por la tarde o noche, después de haber permanecido sentado o recostado durante algún tiempo.

Algunas personas, a medida que se quedan dormidas, experimentan en las piernas unas contracciones leves conocidas como miocolonos hípnicos que son parte normal del proceso de conciliar el sueño, pero no están relacionadas con el síndrome de las piernas inquietas que es mucho más incómodo y suele dificultar   conciliar el sueño y permanecer dormido. 

Palabra de doctor . Los médicos pueden diagnosticar el síndrome de las piernas inquietas con los síntomas  que aparecen a la edad de cinco o seis años. Cerca de 30% de niños con síndrome de las piernas inquietas puede  sufrir Trastorno por Déficit de Atención

No es necesario realizar estudios del sueño, a menos que se trate de un niño incapaz de describir bien los síntomas.

El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas: 

Tomar un baño caliente, masajear las piernas y aplicar compresas calientes y frías.

Los estiramientos, seguidos por ejercicio de nivel moderado y realizado con regularidad, así como establecer buenos hábitos para dormir también pueden marcar una diferencia. 

Las investigaciones revelan que una alimentación con muy poco hierro puede contribuir al mismo. Algunos alimentos ricos en hierro son: carnes rojas, hortalizas de hoja verde oscuro, leguminosas y pan; los cereales y fideos fortificados con hierro, son opción, lo mismo que suplementos de hierro.

 

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