Todos mienten

Engañar es una táctica común entre hombres, mujeres y hasta animales, pero llevarlo al extremo es mitomanía
12/02/2016 - 14:44
DECIR SIEMPRE la verdad es un ideal que debe permanecer en la mente de toda la gente, pero la realidad es que la mentira existe e incluso, los animales utilizan el camuflaje para esconderse de los cazadores o capturar a su presa.
Esta táctica es parte de una estrategia de engaño para poner las circunstancias a su favor, nos explica Dolores Mercado Corona, profesora de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Psicología de la UNAM.
 
De hombres y mujeres. Los humanos la emplean con frecuencia, pero si se exagera, se habla de mitomanía.
 
“En algún momento, todos hemos elucubrado historias para conseguir algo, pero una persona con la condición referida lo hace compulsivamente, por sistema y hábito… los propensos a engañar generan una realidad alterna y llegan a creer en ella. En ciertos casos, son personas carismáticas, lo que ayuda a que los demás acepten sus falacias”, dice.
 
Si esto se vuelve costumbre, los individuos ni siquiera lo piensan, sólo les da por inventar y generar cuentos destinados a proyectar una mejor imagen de sí mismos. Esto implica un abuso de poder, pues al inducir una idea falsa buscan obtener beneficios.
 
¿Por qué se da? Se argumenta que detrás de este fenómeno está la inseguridad y los deseos de sobresalir, pues el mentiroso piensa que si se presenta como es no obtendrá sus anhelos. “Son seres con baja autoestima que tratan de compensarse. Si no tienen lo suficiente deben crearlo con base en engaños”, dijo.
 
¿Cómo reconocerlos? Es sencillo, para contar falsedades es preciso apuntalarlas en otra afirmación y así subsecuentemente. Hay quienes inventan tanto que les resulta imposible no caer en olvidos ni contradecirse.
 
Esto hace que los mitómanos lleven una vida inestable, pues no persisten en sus empleos y sus relaciones interpersonales no perduran. “Nos desagrada tratar con un mentiroso; nos generan incertidumbre. Por lo tanto, ellos se crean problemas y si no son buenos al elaborar sus artificios, experimentan ansiedad y miedo de que se descubra lo endeble de sus historias”, resaltó Mercado Corona.
 
No aceptan su condición ¿Qué se puede hacer ante un mentiroso? Una opción es confrontar las contradicciones, la otra es alejarse de este sujeto. Lo incongruente, añadió la investigadora, es que establecen una imagen ficticia para no ser rechazados y al ser descubiertos generan repulsión.
 
Para su tratamiento, recomendó una psicoterapia enfocada en la cognición (a fin de alejarse de ese hábito) y trabajar en los aspectos emocionales (probablemente ése sea el disparador de la mitomanía).
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