Mitos que asfixian

En muchas ocasiones, los niños con asma se pierden de actividades que incluso pueden ayudar a mejorar su salud
Silvia Ojanguren
11/04/2014 - 04:00
Saber que el asma es una  enfermedad crónica del sistema respiratorio caracterizada por la inflamación de las vías respiratorias es algo que ayuda a muchas madres de pacientes infantiles, que no deben olvidar que sus ataques, por lo general, son respuesta a uno o más factores desencadenantes como la exposición a un medio ambiente.
Se piensa que el frío, húmedo o alergénico, e incluso el esfuerzo durante el ejercicio la hace más frecuente en edades infantiles. Y es un asunto  serio, pues aun cuando en México no se tienen cifras exactas, se calcula que 10% de la población infantil tiene asma.
 
Martirio de la infancia
 
Es común escuchar hablar de las actividades  que esta enfermedad impide realizar a los niños: correr, jugar con muñecos de peluche, practicar deporte y hasta tener mascotas. La realidad es que se trata de mitos, ya que pueden hacer su vida normal, incluso hacer ejercicio como natación, deporte que más ayuda a equilibrar su enfermedad. 
 
Médicos como Nelly Ramírez, presidenta de la Asociación Mexicana de Asmáticos y asesora de Royal Canin, señala que cuando en una familia se encuentra un niño con asma, no debe causar alarma si tiene o desea un perro y/o gato, porque hay antígenos que pueden considerarse en el plan del tratamiento para que pueda convivir sin problema con su mascota.
 
En el caso de un perrito, es importante antes que nada realizar pruebas a su hijo para conocer si es alérgico o no a esa mascota.
Si resulta que lo es, él y los padres deben decidir si conservar o no a la mascota, pero esta decisión no siempre es la mejor solución ni hace feliz a los integrantes de la familia. 
“Por ello, es importante consultarlo en conjunto para evitar el abandono de la mascota”.
 
Voces de la ciencia
 
 “Debido a múltiples creencias sobre el riesgo de tener en casa a las mascotas de niños con asma, se considera desde el primer momento no tener un perro o gato, pero si ya se tiene, se piensa en echarlo a la calle”, señala la doctora Ramírez.
 
Lo más importante es que el niño se sienta a gusto y estable con su enfermedad al convivir con su perro o gato y es recomendable tomar en cuenta lo siguiente para evitar crisis:
 
• Si se tiene un perro de pelo largo, se debe tomar las medidas de higiene, porque se cree que es el principal problema de alergia, pero no es propiamente el pelo, sino el polvo o caspa.
 
• Evitar que el pequeño se acerque o limpie la caja de los excrementos. Otro miembro de la familia puede hacerse cargo de ello y así todos participan en el cuidado de la mascota.
 
• Pedirle a un integrante de la familia bañar a la mascota para evitar que el niño tenga contacto con un ambiente húmedo o frío.
Nelly Ramírez indicó que el médico pediatra o alergólogo será el indicado en el tratamiento del pequeño, de tal manera que lleve una vida lo mejor posible sin riesgo o temor a convivir con su mascota.

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