Problema de peso

La obesidad puede provocar una enfermedad hepática, cuyos casos se han incrementado durante los últimos años
Silvia Ojanguren
11/02/2015 - 03:00
Enfermedades como  obesidad, síndrome metabólico y microbiota han sido colocados en la lista de agentes que desatan la patogénesis de la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA), una inflamación grasa del hígado y un problema relacionado con la alta morbilidad y mortalidad.
 
El conocimiento sobre esta enfermedad se ha elevado considerablemente por su prevalencia mundial, que la coloca como la enfermedad hepática más común y las proyecciones indican que seguirá en aumento. 
 
México es un país donde especialistas están al tanto de estos datos, dado que estudios recientes señalan que la población mexicana es sumamente susceptible a la enfermedad. 
 
Factores que la desatan. La obesidad y sus complicaciones son las principales causas de muerte en el mundo y en los últimos 30 años su prevalencia ha ido al alza.
 
Ni una gota de alcohol. La  esteatohepatitis no alcohólica es una enfermedad silenciosa en un principio, son pocos los síntomas que se manifiestan, a veces ninguno. En ocasiones, el paciente puede tener algún dolor en la parte superior derecha del abdomen y un estudio físico puede revelar un aumento en el tamaño del hígado o decoloración de la piel alrededor del cuello y las axilas (acantosis pigmentaria).
 
A medida que va progresando la enfermedad el paciente puede llegar a desarrollar los síntomas de una cirrosis hepática y problemas como fatiga, debilidad e ictericia (cuando los ojos o la piel se tornan de color amarillento).
 
“Muchas personas con esteatohepatitis no alcohólica son más propensas a morir por un ataque al corazón que por cirrosis hepática”, explica Howard Monsour, jefe de hepatología en el hospital Metodista de Houston.
 
“El ejercicio vigoroso, como es el caso del levantamiento de pesas, la natación, correr o hacer ejercicios aeróbicos, entre 75 y 150 minutos a la semana a una frecuencia cardiaca de 120+ latidos, son todos elementos que ayudan a hacerle frente a este problema. Con perder un 12% del peso actual, sin importar el peso de partida de la persona, puede además eliminar la grasa del hígado”.
 
El especialista agregó: “La clave es descubrir el problema a tiempo, ya que así se puede ayudar a evitar la cirrosis hepática, la fibrosis y la diabetes tipo 2. Si un paciente no recibe esta evaluación, puede resultar con problemas hepáticos, cáncer del hígado, enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares y esencialmente una vida sumamente complicada”.
 
En el hospital Metodista de Houston, el centro para las enfermedades hepáticas y trasplantes ofrece atención de primer nivel a pacientes con problemas del hígado. Un equipo de expertos atiende a cada paciente individualmente para dar tratamiento a todos los aspectos de sus padecimientos. 
 
Mediante programas de investigación y clínicos innovadores, los especialistas y el equipo del centro están totalmente comprometidos a extender las indicaciones para el buen tratamiento de estas enfermedades.

 

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