Transición complicada

Existen varias señales que se deben tomar en cuenta cuando los niños se convierten en adolescentes para poder evitar problemas en el futuro
Silvia Ojanguren
10/09/2014 - 03:00
Los días en que los niños se convierten en adolescentes suelen cambiar y preferir tener relación con otros muchachos de la misma edad y ser menos participativos en actividades familiares y con los padres, un comportamiento que puede convertirse en un problema, dice  Jarrod M. Leffler,  especialista  en Psiquiatría del Niño y Adolescente en  Mayo Clinic de Rochester. 
 
“En caso de que su hijo adolescente se muestre retraído y poco comunicativo, un buen primer paso sería ver en qué concretamente ha cambiado. Luego, examine el efecto de dichos cambios sobre su hijo y el resto de la familia”, recomienda.
 
 
Para no perder de vista 
 
El experto señala que si la familia suele comer junta seis veces por semana y su hijo ha dejado de participar “existe una gran diferencia que amerita más análisis...  si ustedes suelen comer juntos dos o tres veces por semana y el muchacho sólo se une a la familia una vez por semana porque tiene un horario apretado, entonces es menor la probabilidad de que la situación sea preocupante”.
 
En lugar de insistirle en que participe en las actividades, sugiere, “converse con su hijo sobre lo que ocurre. Investigue cuál es su perspectiva de la situación y qué opina al respecto”. 
 
Para este experto en asuntos de la mente ese proceso de solución de problemas puede ser muy útil en ciertas circunstancias. Por lo general, los adolescentes ansían ser independientes y tener responsabilidades, por lo que al platicar, escuche su punto de vista y busquen juntos una solución.
 
Leffler sugiere que “empiece la conversación con algún comentario positivo sobre los logros que el muchacho alcanza. Por ejemplo, “sé que estás trabajando mucho en la escuela y estoy orgulloso de lo que estás haciendo”, o “admiro tu determinación de conseguir un trabajo”.
 
Siguiente paso 
 
La idea es que el padre explique sus inquietudes y escuche el punto de vista del muchacho. ¿Cómo percibe él su comportamiento? ¿Cree que está bien? ¿Se da cuenta que afecta al resto de la familia?
 
“Dígale lo que usted desearía que ocurriera y pregúntele si cree que sus expectativas respecto a él son razonables, sea flexible, esfuércese por encontrar maneras en que la familia funcione bien y, al mismo tiempo, otórguele la autonomía que necesita”, menciona. 
 
A pesar de que el comportamiento de un hijo parezca normal para la edad, existen señales de alerta a las que se debe prestar atención: que el muchacho muestre poco interés en actividades amenas o que por lo general solía disfrutar, esté triste, lloroso, enojado, irritable o se fastidie con facilidad, tenga problemas para dormir, cambios grandes en los hábitos alimenticios o amenace seriamente con hacerse daño.
 
Si su hijo muestra cualquiera de esos síntomas de manera constante —durante varios días— haga una cita con el médico, porque es posible que se trate de la señal de un problema  mayor, tal como una depresión.

 

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