Peligros del siniestro bullying

En parte, la responsabilidad es de los padres debido al poco tiempo que dedican a sus hijos, quienes pudieron haber sido víctimas y luego reproducen el fenómeno del maltrato
Silvia Ojanguren
08/09/2014 - 03:00

La palabra bullying está de moda y pone en el mapa mental un fenómeno muy antiguo: el maltrato entre niños y jóvenes, un oscuro pasaje de la vida social que hoy —con la facilidad de denuncia en las redes sociales— alarma a la sociedad y a las autoridades.

Los terapeutas Gabriela González y Luis Carlos Flores, fundadores y directores de la comunidad Niños de Ahora, nos cuentan que este tema de moda en las escuelas, en realidad ocurre dentro y fuera del ambiente escolar y aunque se refiere al abuso de poder entre niños y jóvenes, también ocurre entre los adultos.

VALOR DE LA PALABRA

Bullying proviene de la palabra bull, embestir, y fue nombrado así en 1993 por el psicólogo Dan Olweus, de la Universidad de Bergen (Noruega), quien eligió esta palabra por su parecido con mobbing, que describe el fenómeno en que un grupo de pájaros ataca a un individuo de otra especie. 

Los terapeutas González y Flores precisan que cuatro tipos básicos de bullying: 

1. Psicológico: intimidación, chantaje, manipulación.

2. Físico: empujones, golpes, obligar físicamente a hacer cosas en contra de la voluntad.

3. Exclusión: rechazo, ser señalado o ignorado, no ser invitado.

4. Cibernético: ser objeto de burla o expuesto en redes sociales.

 

FONDO OSCURO 

Los expertos de Niños de Ahora explican que el bullying sucede en relaciones en las cuales hay un desequilibrio. Una persona (o varias) abusa y otra lo permite. 

Se dice mucho  que los niños aprenden por imitación y hay algo de cierto, pero sería más acertado reconocer cómo nos convertimos en lo que nos hicieron (o en lo opuesto). Un niño que recibe un trato castigador, autoritario y/o violento (física o emocionalmente), aprenderá a guardar su enojo, ya que manifestarlo en contra del adulto sólo le lleva a más maltrato. Esta rabia impotente no es nada sana. Tiende a generar comportamiento hiperactivo, ya que el niño “subconscientemente” aprendió que “está bien abusar de quien no puede defenderse”. De esta manera, descarga su coraje, sintiéndose potente (al menos por unos momentos) y compensando así su sensación profunda de impotencia ante el adulto”, señala al respecto González.

Luis Carlos Flores asegura que “en el otro extremo, nos encontramos al niño que, como consecuencia de un mal trato, llega a creer que es merecedor de castigo y abuso.

Afirman que los bullies originales son los padres, se hayan dado cuenta o no. También ocurre bullying de parte de maestros hacia sus alumnos, más de lo imaginado.  

La competitividad malsana se refiere a la carrera por ser alguien en la vida o ser suficiente. 

“Uno de los peores males en nuestra sociedad, quizás el reto más grande que enfrentaremos, es la creencia de que para recibir amor debemos ganarlo o merecerlo”. 

 

TU REACCIÓN
¿QUÉ TE HA PROVOCADO ESTA NOTICIA?
0
QUE CHIDO
0
QUE PICANTE
0
QUE HORROR
0
ME IMPACTA

CONVERSACIONES EN FACEBOOK