Tratamientos frenados

La ortodoncia suele ser aplicada hasta la adolescencia, aunque podría realizarse con años de anticipación
Silvia Ojanguren
08/08/2014 - 03:00
La creencia que los frenos dentales son una herramienta para corregir errores en la adolescencia no es del todo exacta, ya que especialistas nos cuentan que un niño de nueve años puede ser atendido con esta herramienta por un ortodoncista, quien previamente debe evaluar los dientes.
 
La Asociación Americana de Ortodoncia recomienda que los niños se sometan al primer examen de ortodoncia hacia los siete años, ya que permite obtener valores basales de los dientes y mandíbulas, y detectar cualquier problema en sus primeras etapas.
 
Experiencia positiva
 
John Volz, de ortodoncia de Mayo Clinic, explica que el propósito de la ortodoncia es prevenir, diagnosticar y tratar cualquier irregularidad dental o facial, que se conoce con el término técnico “maloclusión” o “mala mordida”.
 
Alrededor de los siete años, la mayoría de niños tiene varios dientes permanentes y cuando estos empiezan a salir el ortodoncista puede evaluar el desarrollo de la mordida y ver si hay áreas de las cuales preocuparse.  Hay varias alteraciones que pueden afectar los dientes y mandíbulas durante los años de la infancia. 
 
Detalles importantes
 
La primera evaluación permite al ortodoncista observar si la erupción dentaria está fuera de lugar, si faltan o sobran dientes e identificar si hay alguna pérdida prematura de los dientes de leche o retraso en la erupción de los permanentes.
 
El examen de ortodoncia es para revisar si los dientes son de tamaño normal y, en caso de no serlo, evaluar si necesitan atención. De manera particular se observa que cuando los dientes superiores son demasiado prominentes pueden ser problemáticos, porque plantean mayor riesgo de sufrir daños ante la caída del niño.  
 
Otros problemas son de apiñamiento dental o poco espacio entre los dientes, que puede aparecer a medida que salen los dientes permanentes. Además, el examen puede poner en evidencia la mala alineación de las mandíbulas, como resultado de una alteración en el crecimiento de una de ellas o ambas, y ofrecer la oportunidad de hablar sobre ciertos hábitos orales, tales como chupar un dedo, el pulgar o apretar los dientes.
 
 
Voz médica 
 
El doctor John Volz comenta que en algunos niños los problemas del habla empiezan a desarrollarse a consecuencia de ciertas dificultades dentales o mandibulares, incluso a temprana edad. Por ello es importante identificar y tratar dichos problemas lo más pronto posible.
 
De manera general, el tratamiento en los niños no es tan completo como suele ser en adolescentes o adultos, debido a que sólo se concentra en controlar los problemas ya identificados.

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