Cuidado con la diarrea

La deshidratación es una de las principales complicaciones de los cuadros diarreicos
Silvia Ojanguren
03/09/2015 - 04:30
La deshidratación es uno de los peligros que se producen cuando una persona sufre diarrea.
“Más del 90% de los cuadros diarreicos pueden no ser atribuidos a un proceso infeccioso”, afirma la doctora Ana Teresa Abreu.
 
La principal complicación que se produce es el desequilibrio hidroelectrolítico provocado por deshidratación. 
“En el peor de los casos en adultos y ancianos (estos últimos son la población más vulnerable), dicha deshidratación podría generar una insuficiencia renal aguda”, alerta.
 
La especialista menciona tres cosas importantes sobre las diarreas:
 
No es recomendable, en la mayoría de los casos, el empleo de medicamentos que reducen la motilidad del tracto intestinal, es decir, que paralizan el intestino, que en ocasiones están contraindicados y que lo único que hacen
es acumular las toxinas, bacterias o virus al no expulsarlas.
 
Lo más importante, sostiene,  es evaluar el estado de deshidratación, así como el cuadro infeccioso asociado para detener el padecimiento. 
 
El primer paso es rehidratar al paciente a través del consumo de suero o agua, para ello es necesario agregar el suministro de un medicamento coadyuvante que agilice la mejora del paciente para reincorporarlo a sus actividades diarias, lo más pronto posible.
 
Bajo el microscopio. “Actualmente, estudios clínicos apoyan con evidencia científica, la eficacia de una arcilla natural denominada diosmectita, utilizada en el tratamiento de la diarrea aguda tanto en niños desde el primer mes de vida como en adultos”, según la doctora Abreu.
 
“Es una sustancia bien tolerada, sin efectos colaterales y debido a su estructura, sólo debe mezclarse en agua; su ingesta logra la recuperación del paciente en 24 horas”, explica.   
 
La diosmectita es un silicato doble de aluminio y magnesio que independientemente de la causa de la diarrea, ya sean toxinas, bacterias o virus, logra que éstos se adhieran a ella y, posteriormente, con el movimiento del colon, son expulsados; lo anterior quiere decir que no paraliza el intestino y que tiene una acción moduladora en la producción de citocinas pro-inflamatorias. 
 
Una de sus características es que al ingerirse se queda en el interior del intestino, fortalece la barrera mucosa y, por lo tanto, protege la parte más externa de las células del intestino y bloquea el paso de los agentes (virus, bacterias y  sus  toxinas) causantes de la diarrea.

 

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