Vacaciones sin descanso

El período vacacional puede convertirse en una época complicada para los hijos de padres que están en contra del ocio
Silvia Ojanguren
01/08/2014 - 04:30
Es tiempo de verano y descanso, pero en la mente de muchas personas el ocio es visto como algo improductivo y por eso se le asocia a una conducta negativa: nada más falso, nos cuenta Claudia Sotelo Arias, directora del Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI).
 
La idea vale para chicos y grandes, pues hay gente adulta que no descansa casi nunca porque lo ve como algo malo, que puede dañar su imagen social o que le puede costar un castigo. En este escenario  muchos padres no dan respiro a sus hijos en las tareas escolares u obligaciones en casa. 
 
Diversión y descanso
 
“La historia demuestra que una sociedad con mayor esparcimiento no sólo es más sana, sino que es mucho más productiva y sobre todo humana. Ahora la premisa es producir y se prohíbe flojear. Pero flojear es pensar, reflexionar y crear”, nos explica la experta.
 
Pero lo peor, precisa, “es que a nuestra niñez la estamos enseñando a no parar nunca: clases, cursos de todo y cuando llegan las vacaciones (cada vez más cortas) los atiborramos de actividades por necesidad o porque creemos que es lo mejor, cuando los niños necesitan de momentos para flojear, para echar su imaginación a volar, eso también es salud mental".
 
La gente trabaja más que nunca. Los niños no se detienen; sin embargo, esta "hiperactividad social" no es equitativa con los buenos resultados escolares o laborales, porque la gente pocas veces se pone a pensar en el sentido que tiene su vida.
"Todo es frenético y la tendencia es volverse adicto al trabajo, al estudio, a la actividad. No nos damos cuenta que para crear en todos los ámbitos se requiere del ocio y eso no sólo involucra al campo de las humanidades, sino a todo lo que se emprende, es pensar para hacer", alerta Sotelo Arias.
 
Puntos de reflexión
 
La especialistas en asuntos de la mente dice que en CEEPI se ha observado que muchos adultos son incapaces de disfrutar sus momentos de esparcimiento, conducta que es transmitida a los niños, lo cual es considerado como una patología.
 
 
“Los mexicanos somos una de la sociedades que más trabajan, pero si nos atenemos a los resultados, éstos distan de ser positivos. Es necesario volver al ocio; es fundamental que los niños tengan más tiempo libre y esto implica necesariamente estar más tiempo con sus padres, esto es indispensable para tener una mejor sociedad y más sana", dijo.
 
Por ello, CEEPI —como organismo que difunde la salud mental infantil y de la  familia— promueve que los niños tengan más momentos de esparcimiento: "tienen derecho a disfrutar del ocio, tal como lo  hicimos nosotros cuando éramos niños. Los pequeños quieren platicar, leer, jugar, pensar, imaginar, convivir y amar, en  otras palabras, tener infancia”, afirma la especialista.

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