Guiños de preocupación

El cierre involuntario de los párpados es un problema que puede afectar la calidad de vida de las personas
Silvia Ojanguren
01/07/2015 - 22:49
Suele decirse que un guiño o una caída de ojos puede ser la primera señal de amor, pero no cuando se trata de blefaroespasmo esencial benigno (BEB), que son ni más ni menos que las contracciones excesivas e  involuntarias de los músculos del párpado.
 
El neurólogo clínico Salvador José Santamaría explica que el BEB es una enfermedad discapacitante debido a que el avance de los síntomas puede llevar a la ceguera funcional, reduciendo la calidad de vida y el funcionamiento psicológico.
 
El hecho es que el constante e involuntario cierre de párpados hace que los pacientes recurran a trucos sensoriales para tratar de abrir los ojos, como uso de  bandas alrededor de la frente  que, con el avance del padecimiento, son ineficientes. 
 
Obstáculos visuales. El doctor Santamaría, encargado de la Clínica de Movimientos Anormales y Aplicación de Toxina Botulínica del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional La Raza, detalla que los síntomas iniciales del blefaroespasmo incluyen:  
 
Sensaciones desagradables, aleteo de los párpados o aumento de la frecuencia de parpadeo a los estímulos, que progresan a espasmos involuntarios, crónicos y bilaterales de los ojos. 
 
Puede incluir otros movimientos distónicos en algunos pacientes, incluyendo la progresión de las cejas, paranasales, labial, masticatoria, lingual, faríngea y los músculos cervicales, es entonces cuando la condición se conoce como distonía craneal o cráneo-cervical.
 
El especialista alerta  que el blefaroespasmo suele ser confundido con un “tic”. Las diferencias entre ambos es que el “tic” afecta a personas más jóvenes y suele afectar diferentes partes del cuerpo como cara, cuello y extremidades. 
 
Para ver bien. El doctor Santamaría dice que hay tratamientos para el problema visual y en su opinión el más accesible es la toxina botulínica 500U, extracto de una bacteria.
 
Este agente se inyecta en los músculos orbiculares de los párpados y actúa mediante el bloqueo de la terminal nerviosa y genera debilidad muscular; lo anterior permite que el parpadeo disminuya y adquiera una función normal, con ello literalmente el paciente podrá abrir los ojos. 
 
El tratamiento clínicamente comprobado da una funcionalidad de hasta cinco meses.

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