Sácale jugo al clítoris

Exclusivamente destinado para el placer femenino, este órgano puede encontrarse de manera fácil
Cecilia Rosillo
30/03/2016 - 05:00

Pese a que ya el clítoris sale hasta en portadas de revistas, esta zona íntima de las mujeres ha aparecido y desparecido a lo largo de la historia, por ello no es en vano que mucha gente, incluidas las mismas mujeres, no sepan ni dónde o cómo “funciona”.

Este maravilloso órgano sólo está en el cuerpo femenino, en la zona genital, y es el único en la especie humana hecho sólo para sentir placer, por ello, a lo largo de la historia de la humanidad ha ido y venido dentro del conocimiento del cuerpo humano.

Trescientos años antes de Cristo, Hipócrates estaba a favor de éste. Para él, la procreación era el resultado del encuentro entre la semilla del hombre y la de la mujer. Una operación que se ve favorecida por el orgasmo de las dos partes, el femenino  incluido. El sexólogo Jean Claude Piquard señala que "aunque la palabra clítoris no aparezca, todos los indicadores llevan a pensar que este famoso médico le otorgaba, ya entonces, toda la importancia que se merecía", pues en aquella época se creía que estimular el clítoris durante las relaciones sexuales aumentaba la fertilidad.

El descubrimiento real del clítoris tiene lugar hasta el siglo XVI, en 1559, cuando el médico italiano Mateo Colón estudia la anatomía de la vulva y lo descubre. Es el primero en disecar uno y estudiarlo afirmando que  el clítoris es la fuente de placer femenino por excelencia y hace una analogía entre la erección del clítoris y la del pene.

En 1750 se empieza a prohibir la masturbación, en especial del clítoris, y sólo se admite estimularlo dentro de la pareja para aumentar la fertilidad.

El médico Samuel Tissot fue quien estableció esto etiquetándola como una práctica funesta. Esta prohibición se extendió a los países protestantes y se radicalizó hacia 1830 cuando algunos médicos practicaban la escisión “terapéutica o punitiva” de las jóvenes reincidentes que desobedecían esta norma, para luchar contra la ninfomanía y la histeria.

Pero en 1880 era legal que para curar la histeria, el médico practicara tocamientos vulvares con vibraciones para provocar un orgasmo. Esto representaba 30% del volumen de su negocio. Así, durante el siglo XIX, las mujeres solas recurrían al orgasmo con receta.

En 1905, Freud publicó sus tres ensayos sobre la teoría sexual, y  dijo que la sexualidad clitoriana era infantil y que cuando se convertía en adulta y estructurada, debía abandonarlo para dedicarse únicamente al vaginal. Si mantenía el clítoris como actividad sexual, se consideraba una regresión.

Así, el oscurantismo va ganando terreno hasta finales de los años 60, cuando el clítoris conoce su punto más bajo en términos de reconocimiento por parte de las instituciones médicas. Había desaparecido prácticamente de los tratados de anatomía y de las mentes. Las mujeres tuvieron que tomar el control de sus cuerpos para cambiar la situación en 1968.

Fue hasta 1998 que regresa el clítoris a ser tocado en los tratados de anatomía, gracias a la uróloga australiana, Helen O'Connell, que se da cuenta de que tras una operación de próstata en los hombres, los cirujanos prestan especial atención a preservar el nervio erector. Por el contrario, no se toman precauciones de este tipo cuando se intervienen los genitales de las mujeres y se da cuenta  que el sistema nervioso de los órganos sexuales femeninos no estaba recogido en ningún libro de anatomía, mientras los masculinos, sí. Así que decide redibujar la anatomía del clítoris con los medios modernos. 

Para 2005,  las revistas femeninas dedican planas y planas para hablar del clítoris, pero la educación pública no lo menciona en los cursos de educación sexual. Sin embargo, las mujeres vuelven a tomar el control de sus cuerpos y la prensa cubre todos los campos de la sexualidad femenina, llevando al clítoris a las portadas de revistas.

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