Pasión que derrite

Un gélido cubo de hielo puede encender la intimidad y el placer de una pareja
Cecilia Rosillo
24/10/2014 - 03:30
Una de las áreas que más creatividad despierta en el ser humano es definitivamente la sexual. Por esto, más que el orgasmo, el llamado juego previo es lo que lleva más tiempo, lo que más se disfruta y en lo que se necesita mayor novedad.
 
Este famoso espacio de tiempo entre el inicio de la excitación y la llegada al orgasmo muchas veces se complementa con el uso de objetos, entre los que están los juguetes típicos sexuales, ciertos alimentos o… el hielo.
 
El hielo, esa agua en estado sólido, puede ser, en un momento determinado, un detonador de placer sexual. De hecho, los juegos sexuales son el mecanismo por medio del cual las personas descubren, aprenden, innovan y excitan su deseo, así como el de su pareja.
 
El hielo es un elemento muy fácil de conseguir y poco usado de forma frecuente en las alcobas de los amantes, pero con alcances eróticos muy altos. Este tiene la facultad de alterar la temperatura de la parte del cuerpo que lo toca, lo que hace a la piel reaccionar no sólo en esa zona, sino en toda la piel.
 
Cuando tocamos algo frío, más si estamos desnudos, toda la piel del cuerpo se eriza y es este efecto lo que nos hace estar muy atentos a la sensación, y es que la piel es el órgano sexual más grande que tenemos y también uno de los más expuestos.
 
Es imposible, prácticamente, que alguien coloque las manos o los pies fríos sobre la piel de la espalda, y la persona al ser tocada no se arquee, más aún si usa hielo.
 
Hablando de sexo, la intensidad en los cambios en temperatura por partes en el cuerpo de manera intencionada provocan el aumento en el deseo sexual; por ejemplo, las caricias en frío siempre son mejor recibidas cuando la persona tiene calor y ayudan a predisponer al otro al sexo.
 
Una de las formas más sexys de usar el hielo, es insinuarlo con la boca. Dejar un poco de hielo en la boca y jugarlo con la lengua y los labios, permitiendo que un poco de agua haga brillar los labios húmedos es sumamente erótico y provocador.
Otra cosa que desata pasiones en frío son los besos en la nuca, cuello, pechos, abdomen o piernas, pero acompañados de un hielo. Colocar un hielo en la boca y pasarlo por estas zonas mientras con los labios se roza la piel eleva la temperatura y el deseo sexual.
 
Una de las zonas donde se concentra el calor corporal durante el juego sexual son los genitales. Para muchas personas sentir un beso helado en los genitales cuando estos están calientes resulta un detonador de placer.
 
Una de las mejores formas de hacer este tipo de caricia es primero realizar el sexo oral de manera normal e inesperadamente colocar el hielo en la boca y continuar las caricias, este cambio inesperado hace a muchos alcanzar el clímax.
 
Combinar el hielo con los juguetes sexuales es otra de las buenas opciones que el repertorio sexual ofrece. Poner a enfriar dildos, masturbadores o vibradores es una opción que algunos de ellos ofrecen, sólo hay que tener precaución y leer el instructivo para asegurarse de que el frío no dañe sus componentes, más los eléctricos.
 

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